Capitulo 9

718 Words
— Srita. Johnson ya sé que esto es la hora del almuerzo...— me dice y me detengo ya fuera del ascensor, él sale y se pone a mi lado. El tono que tenía dentro del ascensor no es el mismo de ahora, mira una última vez a mi amigo con desprecio y luego vuelve la mirada hacia mí. —, pero este no es un lugar para tener visitas y ponerse a cotillear. Y no voy a permitir que traiga a su novio a mis oficinas para que pueda hacer lo que se le pegue la gana, usted está aquí para trabajar no para invitar a personas del no personal. ¿Ha quedado claro? Las palabras, cada palabra que decía me hacia querer reír, pero cuando veo lo serio y lo furioso que esta, me trago la rígida risa que iba a exponer. Sus ojos escupen fuego, y no entiendo porque motivo. Asiento sin darle explicación de quien es o a que ha venido Carlos aquí. Cuando termino de asentir y bajo la mirada mordiendo mi labio inferior, sus zapatos negros son hermosos y distraen al suelo gris de la recepción. Un segundo está ahí y luego ya no, levanto la mirada cuando he termino de contar y llego al diez. Lo veo caminar con paso apresurado y pesado hacia la puerta giratoria, me acerco a Carlos. — Jodeme ahora y miénteme. Ese no puede ser el idiota del que me contaste anoche. — escupe Carlos mientras los dos miramos a Ferragni subir a un auto de lujo color n***o. Un hombre le cierra la puerta y luego vuelve al asiento del copiloto para llevar a Ferragni donde sea. — Oh, cariño, estas en graves problemas. — Te lo he dicho. — le apunto, aun mirando hacia las calles de Nueva York. Bajo la mirada y pestañeo varias veces antes de sonreír y mirarle. — Dime que me invitaras a comer, estoy muriendo de hambre. — Oh, oh. — Dice él y su sonrisa se vuelve tímida. — Nop, no lo hare. — mis hombros caen rendidos. — Pero te he traído el almuerzo y esperaba que pueda ayudarte con lo que necesitas. Chillo de la emoción tomando el paquete que tiene en su mano, mientras lo guio hasta el ascensor nuevamente. Él se quedó mínimo una hora dándome aliento para una buena historia, tenía demasiado tiempo que suprimir en este momento. Eran casi las siete y estaba guardando mis cosas, tomando por ultimo nota de algunas cosas, el murmullo de afuera estaba silencioso. Era la hora de salir, ya la mayoría se había ido. Cuando termino, apago las luces y salgo estoy despidiéndome de Rosie mientras las dos esperamos el ascensor. Cuando se abre, sale una mujer con suaves curvas cubiertas con un simple vestido color violeta. Cuando pone la atención en Rosie y en mí, saluda con demasiada alegría a Rosie, me saluda con un beso en la mejilla. — Rosie, ¿cómo has estado? —dice la hermosa mujer de larga cabellera chocolate e increíbles ojos grandes y azules. — Muy bien, ¿Y tú, como te lleva el adorable Romeo? — pregunta Rosie con una sonrisa. Presiento que son amigas de algunos años. Rosie debe conocer a cualquier persona que solo pase por esta parte del edificio, quien entre y sale. — Oh, ella es Eider. Es nueva en el personal y trabaja con Isaac. — Hola, soy Megan. — Me saluda con una sonrisa. — Bien, debo irme. Tengo a un... — ¡Megan! — la sorpresiva y alegre voz del Sr. Ferragni inunda el lugar vacío, las tres nos giramos y lo miramos caminar con impaciencia hacia Megan, lleva una sonrisa en su rostro. Dios, una sonrisa y es una verdadera sonrisa. Mis labios se estiran, pero cuando me ve, su rostro se vuelve amargo. ¿Qué, qué tengo?, ¿Qué es lo que le pasa conmigo, por qué me desprecia tanto? — Dije que iba a verte en el restaurante. No era necesario que vengas hasta aquí. — Iba a ser aburrido esperarte. — la adorable mujer lo besa en la mejilla cuando Ferragni llega a su lado, lo abraza por la cintura como él también lo hace con ella. Instintivamente miro hacia otro lugar. — ¿Estás listo?
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