Ferragni asiente.
— Bien, vámonos. — dice con una brillante sonrisa, nos mira. — ¿Ustedes van hacia abajo?, si es así vamos juntos.
— Meg, no seas molesta. Podemos tomar el otro ascensor. — dice Ferragni, su pesada mirada me evita como yo lo evito a él.
— Para mí no hay problema, ¿Para ti? — dice Rosie con una agradable sonrisa cuando me mira.
Abro la boca para decir algo, pero la cierro.
— No. — musito casi inaudible. Ferragni bufa.
Todos nos metemos dentro del ascensor, dios. Parece que el lugar se hace más pequeño, pero, mucho más pequeño cuando Megan y Rosie se muevan hacia atrás para charlar y yo me quedo con Ferragni adelante. No pienso hablar o responder cuando él hable. Siento que pasa una eternidad, él se tensa por completo cuando roza mi cuerpo, se aleja con rapidez. Cuando las puertas se abren, él sale rápidamente. ¿Acaso tengo mal olor, huelo mal o solo me odia por mi sola presencia? Hay un rubio de increíbles ojos azules abajo, esperando, Rosie va hacia él y lo besa, los dos salen del lugar. Suspiro y comienzo la caminata hasta casa. Me detengo cuando escucho el irritante silbido de alguien y luego mi nombre.
— ¡Sita! Johnson! — es la voz de mi jefe, mi respiración comienza a agitarse. No, no tengo fuerzas para escuchar algo de él...otra cosa desagradable salir de sus labios. Hermosos labios que escupen veneno. En el último momento me giro, tirando con obligación las curvas de mis labios para formar una tensa sonrisa.
— ¿Qué se le ofrece, señor? — pregunto con educación.
— Yo...— comienza a agitarse, sus movimientos son retorcidos. Está buscando las mejores palabras para decirme lo que tiene que decir. — Yo, M-Megan, ella...
Tarda en decir lo que quiere, no sé porque le lleva tanto tiempo. Cuando no puede, se enoja consigo mismo y
se aleja de mí.
— Olvídelo.
Asiento desconcertada, estoy dispuesta a alejarme, pero la suave voz de terciopelo de Megan diciendo mi nombre hace que le sonría con sinceridad y la mire, ella se está acercando.
— Megan, no es necesario. Deja esto como esta. — dice Ferragni entre dientes, la toma del brazo para alejarse, pero ella se zafa de su agarre.
— ¿Tienes problema en que te alcancemos hasta tu casa? — me pregunta. Me sorprende demasiado. Lo estaba suprimiendo, no quería pensar en ella, pero si tuviera un novio como mi jefe no me gustaría estar recogiendo a sus empleadas para darle un aventón hasta su casa. Además, haciendo caso omiso de las cosas que dice su pareja. Ferragni maldice y cierra los ojos para luego tirar su cabeza hacia atrás.
— Yo, yo no lo creo. No quiero que tenga problemas con su pareja. — le digo con una sonrisa y disculpándome. Ella se ríe con suavidad. — Mi casa queda cerca de aquí.
— Oh, eres agradable y bromista. — dice, toma mi bolso y lo lleva ella. Luego comienza a guiarme hacia el auto que había visto hoy temprano. Ferragni sigue pisando fuerte y con rabieta detrás de nosotras. — Primero deberán quemarme viva tan siquiera si pienso salir con mi hermano. ¿Por qué crees que no tiene novia?, el hombre es arrogante, malhumorado, descortés...
— Megan. — una irritable voz la reprocha. Megan se mete conmigo detrás, Isaac se sube adelante del piloto no hay señal del hombre canosos que vi hoy esta mañana.
— ¿Tu hermano? — musito y ella no lo oye, está muy decidida en ganar la batalla que su hermano, mi jefe, comenzó diciendo su nombre con molestia.