Capítulo 4. Carta 1.

1466 Words
Eloise POV El abogado Alexandre padre, hace un gesto para detener a mi padre, que se sienta en su lugar de nuevo, pero si su mirada fueran dagas, ya estaría apuñalada como víctima de asesino serial, pero hace mucho me he despegado de ese yugo, sin embargo, hay secuelas de sus exigencias en mi vida. -Ya con la dueña identificada, procedo a repartir mis bienes, le cedo todos mis derechos a la portadora, tanto de la mansión, como de las cuentas locales y en el extranjero y mi casa, pidiendo una única condición- se me queda viendo- leer las cartas que he escrito, y seguir al pie de la letra las indicaciones que en ellas le doy, la lectura tiene que hacerse siempre en presencia de Alexandre hijo, ya que he firmado anterior a este testamento, él sea el albacea de mis vienes, en tanto la nueva dueña se pone al corriente del manejo del negocio, además de que mis leales amigos y cuidadores de mi casa, permanecen con sus trabajos y una pequeña cantidad de dinero en agradecimiento por su lealtad, pidiendo que esta sea también hacia la nueva dueña- saca una caja, forrada de una tela de flores azules, amarillas y ocres, y dentro de ella se encuentran varias cartas, busca y saca una con un número uno y me la entrega- Pueden pasar a la sala contigua para hacer la lectura de la carta, ya que según las indicaciones, solo puede ser leída en la presencia de los dos- tomo la carta con mis manos temblorosas, me pongo de pie y lo sigo después de la puerta, nos encontramos en una pequeña biblioteca, me invita a tomar asiento en uno de los sillones, y comienzo a abrir la carta. Querida Eloise: Sé que en estos momentos tienes dudas y la incertidumbre y la desconfianza tal vez esté inundando tu sentir, pero quiero que los alejes de tu corazón. Pero primero lo primero, ¿te acuerdas de aquel cumpleaños en el que te regalé un collar con una llave?, pues sí, era yo, tu abuela, y prometí cuidarte. Y eso he hecho a lo largo de tu vida, desde aquel día, cada año, cada cumpleaños fui a verte, por lo menos de lejos, y me llenaba mi corazón de alegría al ver el collar en tu cuello y verte crecer, por un tiempo fui sola, después tuve un cómplice. Levanta los ojos y lo verás […] Detengo mi lectura y levanto los ojos, esos grisáceos que me ven con ternura, y cambia a una mirada profunda, una que trata de dilucidar mi actuar, como si me conociera de años, pero al mismo tiempo no, esa mirada que hace doblar mis piernas y humedecer mis bragas, solo espero que no adivine mis pensamientos, regreso a mi lectura. Él me acompañó a verte, a velar por ti, y sospecho que se enamoró de ti, no sé si ese amor le dure mucho, pues como podrás ver es un adonis como su padre […] Espero que no se note mi nerviosismo ante lo que leo, y recuerdo los momentos que pasamos juntos en el elevador y afuera de la sala de juntas. Pero su belleza externa no supera su belleza interior, es noble, protector, tierno, sabio y puede ayudarte a obtener tu libertad, esa libertad libre de tabúes, de tradiciones, del yugo de la crítica externa e interna, de quien juzga sin observar sus culpas, del misógino y del machismo, te podrá llevar a ser la mujer que debes de ser: La Reina de la Mansión. Hoy en la lectura del testamento comienza tu vida, una nueva llena de descubrimientos, abre tu mente y espíritu al cambio, dejarás tu trabajo, puedes apoyarte de Alexandre hijo para evitar demandas, porque hoy tomaras posesión como duela y señora del imperio Fayolle. Así que ármate de valor, toma la carta, y regresa a la lectura del testamento. Sé que tu padre está presente, y sé que él no estará de acuerdo en nada que tenga que ver conmigo, me quiere fuera de tu vida, su padre, tu abuelo, le llenó de mentiras acerca de nuestra historia, yo no era feliz, no era nadie a su lado, lo único bueno en mi vida fue tu padre, pero él por venganza me alejó de él, física y emocionalmente; cuando supe de tu existencia, mi vida regresó, la ternura y el amor guardados desbordaban de mi corazón, pero no me dejaron acercarme, así que te he amado en silencio, pero llegó el momento de que sepan lo mucho que representas para mí. A tu padre le he dejado una cuenta bancaria, para que sea feliz en su retiro, cuenta que administrarás tú, para que no lo malgaste o lo rechace, ya que al final de sus días, tú te harás cargo de él, lamento la perdida de tu madre, pero era de esperarse que iba a morir por falta de amor. Ahora, entrega la carta a Alexandre, para que lea mis indicaciones y ponga en marcha el plan para que tomes posesión en el siguiente orden: 1) Renuncia a tu trabajo 2) Acomodarte en mi casa, conocer las instalaciones y las necesidades que haya que cubrir te pueden ayudar Marie y Pietro. 3) Darles el dinero que les asigné 4) Asegurarte que tu padre quede bien acomodado en una residencia, o en su defecto en una casa para ancianos, la que elijas, para que esté bien atendido, no te conviertas en su esclava. 5) Iniciar tu entrenamiento para hacerte cargo de la Mansión 6) Explorar todas y cada una de las amenidades de la Mansión 7) Puedes cambiar el nombre de la misma, ahora ese es “Tu Legado”. Me levanto y me acerco a él, acorta la distancia, y me toma de mis brazos, quiero decir algo, pero no puedo, su cercanía me deja sin respiración, mi pulso comienza a acelerarse, nuestras miradas no se sueltan, así que me decido a entregarle la carta. -Quiere que la leas- cuando sus manos toman la carta rosa sus dedos con mi mano, y siento como un escalofrío me recorre, y me alejo a sentarme en el lugar que estaba y lo observo, ahora yo quiero averiguar qué piensa, quién es, y si es cierto todo lo que me dijo mi abuela. Creo que ha llegado a donde mi abuela lo delata, ya que hace una sonrisa de lado, yo me pongo colorada, solo de pensar de que fuera posible, ¿me ama?, soy tan insignificante, no puedo hacerme ilusiones con él. Termina de leer, se acerca a mí, yo me levanto, suponiendo que nos vamos de regreso a la sala de juntas, cuando me toma del brazo y me voltea, y me sujeta de la cintura con una mano, la que tiene la carta, y con la otra vuelve a pasar el pulgar sobre mis labios, ya que inmediatamente que me tomó en sus brazos, mordí mis labios, por lo que me hizo recordar su petición del elevador. -Es cierto, lo que dice Agatha- me dice y pasa ahora su mano por mi mejilla- no lo voy a negar, me enamoré- me mira los labios, y luego mis ojos, y repite de nuevo- pero no solo años atrás, sino ahora- cierra los ojos apoyando su frente con la mía, yo solo siento su olor, su contacto comienza hacer estragos en mí- Eloise, voy a cuidarte con mi vida, por toda la eternidad- y no sé qué me impulsa, pero lo tomo con mis dos manos de su cara y pego mis labios a los suyos, rosándolos, él me pide acceso con su lengua y le permito al abrir mis labios, y el beso se vuelve pasional, pero lento, estamos disfrutando de nuestro sabor y de la sensación. - ¿Qué me has hecho? ¿Quién eres? - le digo sobre sus labios provocando separándonos, coloco mis manos sobre sus hombros, enredando mis dedos en su cabello- ¿Cómo es que te acabo de conocer y parecer que te conozco de hace mucho tiempo? - él sonríe, puedo decir que es la sonrisa más hermosa que he visto- Sí me conoces, pero nunca supiste mi nombre, solo nos conocimos, desde entonces nunca te he olvidado, y he esperado por tenerte así de cerca- acaricia mi mejilla y yo cierro mis ojos- pero tendremos mucho tiempo para conocernos y descubrir esto que nos pasa, mientras tanto, hay seguir las indicaciones de la “jefa”- nos reímos al mismo tiempo, nos separamos y tomados de la mano entramos de regreso a la sala de juntas. Y es así como un nuevo amanecer, ha traído un gran cambio de vida, y sin negarme a nada, me introduzco en ella.
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