Alexandre POV
Continua la lectura, pero algo es diferente y todos lo notan, me encuentro sentado a su lado, tomando su mano entre las mías. Mi padre me observa con picardía, ya que él sabe más que nadie mi historia con ella, y su padre está con cara de pocos amigos, los demás ni se inmutan.
-Si todo ha quedado entendido- dice mi padre- solo resta decir si acepta la herencia con todas las condiciones Señorita Fayolle Leblanc- ella se queda en silencio, voltea a ver como sostengo su mano, y con un movimiento de ella, acaricia una de mis manos con su pulgar, a lo que le regreso el gesto de la misma manera y con una sonrisa, deja de ver nuestras manos y ve directamente a mis ojos, y sin dejar de vernos responde.
-Sí Licenciado, sí acepto la herencia con todas las condiciones- me regresa la sonrisa y agrega su otra mano a las nuestras y su mirada regresa con mi padre que ha quedado satisfecho con su respuesta.
Las cartas no tienen fecha de entrega, más bien tienen que ver las actividades a realizar, así que me son entregadas, según lo estipulado por el testamento, y una de ellas me estará dando indicaciones de cómo y cuándo hacerlas llegar. Antes de que salgamos del lugar, ella se detiene a hablar con su padre.
-Lo siento mucho padre, por siempre decepcionarte- ella agacha la mirada- pero hace mucho que dejé de hacer cosas para hacerte sentir solo a ti, ahora es momento de pensar en mí- levanta la mirada y traga saliva- me forzaste a adquirir una hipoteca de mi departamento para adquirir la tuya, esa casa es mía, está a mi nombre, lo acepté por mi madre, y su fallecimiento y por lastima hacia ti, pero- se le queda viendo a la mano y el brazo que están amoratados- pensé que lo que decía el vecina no era tan grave, ya no puedes vivir solo, necesitas cuidados- de repente la cara del padre se ablanda.
-Hasta que por fin te das cuenta que necesito una mujer en la casa, al menos que valga la pena el haberte procreado, tu obligación es cuidarme- dice exigente y con una sonrisa de satisfacción.
-No papá, no es mi obligación- le refuta su comentario con decisión, y un poco con molestia y desilusión que se alcanza a ver en su mirada- quiero estar el pendiente de tu bienestar, pero no es mi obligación y no voy a cuidarte, quiero mi vida, y lo único que quieres hacerme desde que nací, es esclavizarme- suspira- así que venderé la casa para pagar mi hipoteca y escogerás un casa para cuidados de adultos mayores, el que sea de tu preferencia- parece que va a protestar por su mirada, pero ella lo detiene con un gesto de la mano- si no la eliges tú, lo haré yo- la mirada no es de agradecimiento, de hecho nunca lo fue, pero parece que se le acaba el color, y solo se retira del lugar con el ceño fruncido y ella solo suspira y baja la cabeza.
Me acerco a ella por detrás y la tomo de los hombros y acerco mi cuerpo al de ella, siento como comienza a templar ante mi cercanía, me olvido de esa sensación ya que solo quiero consolarla con lo sucedido.}
-Bien hermosa, es momento de ir a tu trabajo y después a mi casa- abre los ojos de par en par- perdón a tú casa, y si es tu petición que ya no viva ahí, lo haré, lo haremos- digo volteando ver a mi padre, y ella también lo observa, solo asiente y no dice nada.
Tomamos el elevador, esta vez sin mirarnos ni decir nada, yo traía en mis manos la caja de las cartas, por lo que odiaba tener las manos ocupadas, porque quería acercarla a mí, y sentir su cercanía y oler su perfume. El ascensor se abre y la invito a salir y ella acepta con un gesto, caminamos a la zona donde se encuentra nuestros autos, es la misma, solo distanciados por cuatro espacios entre ellos, abre su auto y se voltea a verme.
-¿Me sigues? O ¿te llevo?- yo me sonrío y veo al auto, está dando las últimas, no es que nunca me haya subido a un auto así, pero si tengo el mío un AUDI, último modelo, bueno, prefiero el mío, no es ostentoso, de hecho es el de diario, tengo otros para impresionar a una que otra chica, me sonrío internamente, porque a ella es a la única que intento presumir, los autos solo los colecciono y es una inversión- ¿Estas segura que eso, enciende?- rueda sus ojos y coloca una mano en su pecho – me ofende Señor Bernad, más vale que mi auto no lo haya escuchado, o hará un berrinche y entonces no encenderá- me río por cómo le habla a su auto, como si fuera a escucharme, entra en él, intenta prenderlo y después de cinco intentos, sale del auto le pone seguro y cierra la puerta y bufa y da un resoplido que menea un poco su cabella que cae sobre su cara al agacharse resignada.
-Te lo dije, este bebé, es muy sentido y exigente, y tiene una relación toxica con mi mecánico- abro los ojos tratando de reír- sí es una relación amor-odio- golpea ligeramente la llanta de su auto- exige a gritos verlo, y cuando llega nada tiene y todo está bien, el mecánico por aprovechar su placer e incrementar su billetera le hace el “mantenimiento”- y enmarca las comillas como dando a entender un doble sentido- y vuelve a funcionar y ronronea como gatita- vuelve a soltar un resoplido y con brusquedad deja caer sus brazos a sus costados.
-Bien, creo que lo tienes que dejar ir- le digo señalándolo con mi cara, ya que sigo con las manos ocupadas- ella me regresa una mirada como de angustia levantando las cejas y luego hace una mueca de tristeza y voltea a ver a su auto- tú y yo hemos terminado, de todas maneras, prefieres al mecánico- es toda una escena que me divierte, me agrada como toma la situación- bueno, creo que tendré que llamar a la grúa y tratar de venderlo, y aunque sea para usarlo de piezas de refacción. ¿Me llevas? - dice volteándome a ver mordiendo su labio inferior, y eso me prende, esta mujer no sabe lo que provoca en mí, asiento y la guío. Quito los seguros, le abro la puerta del copiloto, ella se sube y cierro la puerta, abro la de atrás y guardo las cartas en el asiento, y me voy a la puerta del copiloto y en eso cuando voy caminando por la parte de atrás del auto, parece que veo en cámara lenta, que yo volteo a ver que ella se mueve y abre mi puerta para que entre al auto y regresa a su lugar esperando a que entre al auto, entro la observo y le doy las gracias.
Antes de arrancar tomo mi celular de mi pantalón y realizo una llamada, solicito que lleven el auto, y doy las placas, que lo vendan y me depositen el dinero, ella se me queda viendo, le pido las llaves, arranco después de apagar el teléfono, y cuando estoy en la entrada me detengo y un hombre de traje me recibe las llaves y me despido.
-Acostúmbrate, ahora no estás sola, y tienes el dinero suficiente para comprarte un mejor auto- ella se pone roja de vergüenza, creo que no sabe cómo manejar su nueva situación, luego dice- quiero un Toyota, siempre he querido uno- me río satisfecho por lo que ella dice, ya comienza a soltar sus deseos, y eso, eso es lo que quiero cumplir, todos sus deseos.
-Primero, renunciar a tu trabajo, después si quieres el auto, y luego tu nueva casa- ella asiente.
Llegamos al edificio, en el camino me informó a donde iríamos, cosa que ya sabía, pero no podía decirle. Me estacioné y le pedí me esperara para abrirle la puerta, le ofrecí mi mano y gustosa la tomó. Juntos nos introducimos al inmueble y en la recepción, ella informa que pasará a recursos humanos.
Subimos al ascensor, llegamos rápido y caminamos por un pasillo rodeado de cubículos con paredes de cristal, hasta llegar a una puerta, la única opaca con GERENTE DE RH en la puerta escritas con dorado, y entramos.
-Buenas tardes Oliver- dice muy amablemente, se saludan de mano – bueno, esto es algo difícil, pero, vengo a poner mi renuncia- su interlocutor se le queda viendo- es muy repentino, ¿todo bien?- para mi gusto está demasiado nervioso, algo extraño –Sí, todo bien, es por cuestiones familiares, de hecho le había informado al jefe de mi ausencia del día de hoy, me pidió que regresara en cuanto terminara mi asunto, lo cierto es que nunca va a terminar, así que prefiero renunciar- el vuelve a tragar demasiado fuerte- ¿lo sabe el jefe?- ella sonríe- no, no lo sabe aún, vine a avisarte primero, para preguntarte que si hay algún conflicto económico al respecto, y arreglar lo que sea necesario, aquí está mi abogado, en caso de requerir- el tal Oliver vuelve a ponerse incómodo- no, creo, creo que no, no la hay, estoy redactando el documento de tu renuncia para que lo firmes - continua con su nerviosismo y tecleando en la computadora.
De repente bruscamente entra un hombre trajeado, algo, bien parecido, que identifico de inmediato.
-Señortia Leblanc ¿Cómo es eso que quiere renunciar? Se lo prohíbo- y de una forma autoritaria hace el comentario y la sostiene de un brazo, aún no me tiene en su campo de visión, y que bueno porque vería una cara de rabia, ¿por qué la toca de esa manera? - Lo siento Señor Robinson, pero es un asunto personal, y usted no tiene injerencia en mi persona- dice viendo su agarre y tratándose de zafar- No, usted, usted, es mía, aún no he po…- y antes de que pudiera continuar intervengo entre ellos, pues la está lastimando, él al verme abre los ojos, y la suelta y se queda en silencio con mil preguntas.
-Ella no es de nadie, y usted tiene que prescindir de sus servicios, es necesario pagar alguna indemnización por falta a algún contrato, entonces se hará- la acerco a mí y le sonrío- pero ella se viene conmigo- volteo a ver al gerente de RH- ¿ya tendrá el documento? - vuelve a intentar tomarla del brazo- Señor Robinson, de saber lo irracional que es aquí- señalo el recinto- me veré obligado a cancelar la membresía que tiene con nosotros- y abre más los ojos al ver que señalo a Eloise, - Así es ella es la nueva dueña de la Mansión Fayolle- y como si fuera a descubrir algo que no debería, sale enojado del lugar.