Han sido días realmente hermosos, nuestra pequeña a venido a traer luz y paz a nuestras vidas, aunque lo de la paz, podríamos cuestionarlo un poco, he estado viviendo en la casa de Anaís, porque mi pequeñita tiene papitis crónica y de no ser porqué tiene hambre o porqué se duerme; si no está en mis brazos o le estoy hablando... estalla en llanto... y bueno, yo soy débil, verla llorar me parte el alma. Y a pesar de que Anaís dice que tiene una semana y ya aprendió a manipularme y de que puede que sea verdad, no me importa, me he tomado vacaciones y mi tiempo es todo de ella. Entre Anaís y yo unos lazos se estrechan y otros se niegan a ceder y a pesar de que sigue doliendo demasiado, no dejo de luchar. He aprendido a cambiar sus pañales y vestirla... y si, digo aprender porqué es tan peque

