No sé cuanto tiempo llevamos aquí, he perdido la noción... pero cuándo el llanto de mi bebita resuena en la sala, mi mundo se detiene, el ruido de todos se silencia, sólo escucho los gritos de mi Lunita y los sollozos de mi pequeña. No puedo describir lo que siento, cuándo la enfermera, la pone en el pecho de Anaís y mi Lunita se calma. Es la cosita más mágica que he visto en mi vida. Se la llevan para revisarla y limpiarla y la siento llorar, quisiera ir a quitárselas. - La has visto, Luca... es hermosa...- Sólo puedo asentir, he perdido la capacidad de hablar. Cuándo la vuelven a traer y me ofrecen cargarla, está llorando a todo pulmón... La enfermera la pone en mis brazos y mi bebita sigue llorando. - Hola mi preciosa Lunita...- Le hablo despacito y su llanto cesa. Abre sus ojitos h

