Capítulo 1. MAYOR

1424 Words
Habían empezado a molestarle en el vestuario, durante el baño grupal...y no era la primera vez que lo hacían. Si no eran zancadillas, le ponían tierra o bichos en la cama, le empujaban para que se cayera, tiraban su plato de comida, etc... Morgan tenía solo 16 años, apenas era un cachorro que había alcanzado el metro 60... no sabía si seguiría creciendo de hecho, siempre había sido físicamente pequeño. Pero de más joven aun ya sabía lo que eran el maltrato y el abuso... Empezando por su... General. Mejor no quería pensar en las cosas asquerosas que le hacía hacer el general, de solo pensarlo su piel se ponía de gallina. Cada cabello de su cuerpo se erizaba por el asco... Se abusaban porque era un changer de tamaño pequeño, y sumiso para colmo, y en un mundo de dominantes él era el cabeza de turco. En ese momento estaban en las duchas, y se habían empezado a burlar del tamaño de sus genitales. Morgan se había puesto colorado y había agachado su mirada, pero eso pareció estimular su crueldad. Hugo y Landon eran los peores. Se habían acercado y tocaron su cuerpo de forma inapropiada. — Mira que pene chiquito tiene ¿y su escroto? No lo veo — dijo Hugo tomando su pequeño pene de 15 centímetros en estado erecto que claro comparado con lo de los demás de al menos 25 cm cuando estaban parados, y si, era pequeño. — Su culito parece el de una nenita — murmuró Landon con lascivia y Morgan se arrimó con temor a los azulejos, pero Landon lo puso de espaldas, pellizcó su culo y le metió un dedo aunque Morgan se agitó y comenzó a llorar. — Por favor, déjame...— susurró —. A...al general no le gustará que me toquen... — dijo y eso pareció ser peor. "Porqué no me mordí la maldita lengua", pensó luego mientras recibía patadas y golpes en el piso, a la vez que se hacía una bolita indefenso. — SE PUEDE SABER QUE CARAJO ESTÁN HACIENDO — gritó el Mayor Thomas, no era la primera vez que impedía ese tipo de cosas... en apariencia el escuadrón entero estaba ensañado con el pequeño soldado Morgan que aún era un cachorro pequeño. Y si algo odiaba Thomas es que se metieran con los más pequeños. Morgan había oído de lejos su voz... y también lo había olido... de solo tenerlo cerca sentía una sensación rara en el estómago...y no tenía que ver con las patadas que le habían estado propinando. El Mayor le gustaba, le gustaba mucho... tenía una especie de crush o enamoramiento platónico con él que claramente no era recíproco aunque siempre que podía lo defendía. Al menos eso era algo, pero todo cambió ese día. Morgan sintió que sus atacantes se iban mientras despacio se descubría la cabeza que había estado protegiendo con sus delgados brazos. Aún así su boca estaba sangrando. Vio el agua roja irse por la pequeña rejilla. Cuando escuchó que se iban todos, se incorporó un poco, sentado...le dolía todo el cuerpo, bueno, había recibido una paliza...otra más mejor dicho... Thomas, aún molesto con los soldados a quiénes ya les daría su merecido, cerró los grifos. Se quitó la chaqueta, y la puso en los pequeños hombros de Morgan que tembló y se alejó de él como acto reflejo. — Está bien pequeño, soy yo... — susurró Thomas y con cuidado tomó su barbilla para observar su rostro delicado y sin pelo. Morgan tenía la cabeza rapada, los ojos grandes de un bello y particular color castaño... inocentes pero con un dejo de dolor que opacaban su mirada. Unas mejillas redondas y pequeñas, su nariz respingada y una boca de labios carnosos. Si no hubiese visto su pene varias veces ya, en situaciones como esa, juraría que era una jovencita. Aunque tenía el pecho chato, pero un pequeño y parado culo redondito... él entendía porqué los otros machos se metían con él aunque no los justificaba. Allí no había hembras y Morgan era lo más parecido a un chica. — Ese ojo morado y ese labio roto... sanarán — murmuró. Y era verdad, de hecho ya habían comenzado a sanar... Morgan sanaba con más rapidez incluso que otros changers... por eso quizá resistía hasta los abusos del General Fox estoicamente. — Está bien Mayor... gracias — murmuró Morgan esquivando la mirada mientras se tomaba de la chaqueta que le puso Thomas en los hombros. — No está bien... no deben hacerte esto y está mal — respondió Thomas con enojo aunque no con Morgan, claro está. El cachorro agachó su cabeza y sus hombros... "si no me respeta el General, que puedo esperar del resto", pensó Morgan pero se calló la boca a fin de cuentas Thomas era la mano derecha del General... por más lindos gestos que tuviera con Morgan. El cachorro alzó su mirada y se encontró con la mirada verde de Thomas. Morgan sintió una especie de electricidad atravesar su cuerpo y tuvo el impulso de besarlo pero se contuvo. El Mayor nunca iría a fijarse en alguien deforme y roto como él. Thomas soltó repentinamente la barbilla de Morgan como si le hubiera quemado. Sentía como si el joven le hubiese dado una descarga eléctrica y no podía dejar de ver sus labios carnosos, y pensar en probarlos. El Mayor se asustó... no era solo el hecho de que Morgan fuera un cachorro, sino que... él no se consideraba retrógrado, sabía que había muchos machos a los que les gustaba otros machos solo que él no era así... tampoco tenía tanta experiencia con hembras... El Comando era un compromiso de tiempo completo, ser m*****o del comando era como ser monje en alguna clase de secta, no conocía a soldados que estuvieran emparejados y aún en el comando de hecho... aunque la mayoría vírgenes no eran...y él no era la excepción, claro que había probado la copulación solo por entretenimiento con hembras... pero con un macho jamás, ni siquiera lo había considerado... Aparte del machismo subyacente en el escuadrón, nunca se había sentido siquiera atraído remotamente por la posibilidad de estar con un par. La fisionomía de un macho no le resultaba ni remotamente atractiva aunque en ese preciso momento sus ojos se vieron atraídos hacia el pecho chato de Morgan y como si el cachorro supiera dejó deslizar el abrigo de sus hombros, descubriendo su pecho y mirándolo con inequívoco deseo. Thomas tragó saliva se alejó e incorporó con nerviosismo dándole la espalda. — Por favor... cúbrete — le dijo en tono casi suplicante. — ¿Es porque soy macho? Al General no parece importarle...— murmuró Morgan. Thomas se cubrió los ojos con una mano y endureció la mandíbula. El aroma fresco de Morgan, una mezcla de lluvia, pasto mojado y algodón impregnó sus cosas nasales y de solo pensar en Fox tocando a Morgan.. Cuadró su mandíbula y apretó sus dientes hasta que rechinaron. — Eres un cachorro y lo que hace Fox está mal... — gruñó. Morgan se acercó desnudo por detrás. Y Thomas sintió su aliento rozando su cuello. —¿ Entonces no sientes repulsión porque soy un... macho ? — susurró y pensó que denominarse macho era limitarse bastante a lo que realmente era, pero con que lo aceptara con pene ya era suficiente. Thomas giró enojado lo tomó de los pequeños brazos y lo agitó. — TE DIJE QUE TE ALEJES CARAJO — gruñó y lo empujó sin fuerza pero con tan mala suerte que Morgan resbaló y cayó sobre su culo, rompiéndose el huesito dulce lo que hizo que diera un pequeño grito de dolor. El Mayor preocupado se agachó para ayudarlo, pero Morgan lo alejó golpeando su brazo con la pequeña palma de su mano. — Vete MAYOR, no te necesito — escupió Morgan conteniendo sus lágrimas. Thomas insultó por dentro pero se retiró del lugar. Poco después de eso no tuvieron mayores intercambios, pero quizá había pasado un mes cuando Morgan supo que el Mayor había desaparecido en una misión y eventualmente lo dieron por muerto. El día que se enteró que dejaron de buscarlo, se internó en el bosque, enterró su rostro en el césped y gritó con un sonido roto que esperaba que fuera amortiguado en el suelo... sintió como si su corazón se hubiera partido en pedazos. Su único protector, el amor de su vida, se había ido para siempre, y con él, quizá la única esperanza de que el destino de Morgan fuera diferente...
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