Era medianoche cuando las enfermeras del turno nocturno transitaban los pasillos del hospital. Era casi milagroso que a esas horas de la noche el hospital estuviese tan tranquilo, incluso casi vacío.
Ambas compartían una charla amena mientras pasaban por el pasillo de maternidad.
- Aw, míralos – dijo una – son adorables.
- Sí… podría robar uno – dijo la otra.
- ¡Lara! – dijo la primera codeando a su amiga.
- Dije “podría” no que lo haría – dijo Lara.
- Ese no tiene nombre – dijo la primera enfermera apuntando a la bebe que nació huérfana.
- Es porque es huérfana. Su madre murió desangrada en el parto.
- No – se lamentó la mujer.
- Sí. Es terrible – dijo Lara mirando a la bebe – lo peor de todo es que aun nadie ha venido a reclamarla.
- Pobre bebe – dijo la primera enfermera retrocediendo y sin querer chocó con alguien – ay, disculpe – dijo ella pero el desconocido siguió de largo. Lara solo se encogió de hombros a su amiga.
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La enfermera, llamada Shy, tenía el turno de secretaria por las noches. Su puesto de trabajo está ubicado en la recepción del tercer piso, justo a un lado del pasillo de maternidad.
Shy estaba concentrada en su trabajo pasando las planillas de los pacientes, cuando algo la desconcentro. Despegó la vista del monitor un momento y vio, al final del pasillo de maternidad, a un hombre alto y delgado.
- ¿Hola? – preguntó ella alzando la voz - ¿puedo ayudarle señor? – pero el extraño no respondió.
En un intento por hacer lo más sensato en una situación así, despegó el teléfono dispuesta a marcar al guardia de seguridad, pero se arrepintió de inmediato al comprobar que el hombre ya no estaba. Aterrorizada dejo caer el teléfono sin marcar.
- ¿Hola? – volvió a llamar con la esperanza de que alguien le contestara… o quizás no – ¡llamare a seguridad si no sale y me dice quién es! – pero nuevamente nadie respondió – es todo.
Tomó el teléfono del piso y empezó a marcar los números, cuando el llanto de uno de los bebes la detuvo. Era fuerte e insistente, como si le estuvieran haciendo algo; con ese pensamiento en mente, Shy corrió hacia el cuarto de los bebes y al ver por la vidriera notó que la niña huérfana era la que lloraba; en ese momento, una puerta se azotó tras ella.
Shy muerta de miedo intento regresar a la recepción y llamar por teléfono, pero el foco de luz en esta exploto encima de ella obligándola a gritar y regresar corriendo. Todo el pasillo quedo a oscuras, con excepción de una habitación, Shy sin pensarlo entro a ella y cerró la puerta tras de sí, una vez que volteo supo dónde estaba, la morgue.
Las luces del lugar comenzaron a fallar hasta que finalmente se apagaron, quedando Shy completamente a oscuras. En la desesperación, la enfermera volteo e intento abrir la puerta con prisa pero esta no cedía.
- ¡Mierda! – gritó golpeando la puerta y giró al frente otra vez.
Pasaron tres tediosos minutos en los que solo se escuchaba la respiración agitada y entrecortada de la mujer, hasta que un viento helado le recorrió la espina dorsal, lo cual era de lo más extraño, porque la morgue es una habitación presurizada, es decir, sin ventanas. Fue en ese momento, que sintió cómo una presencia se habría paso entre la oscuridad hacia ella.
Quedó petrificada contra la puerta, temblando como una hoja de papel al viento, justo cuando una mano de garras largas acaricio su mejilla. Shy quería gritar, correr, hacer algo, pero en lugar de ello, de su garganta solo salió un grito que parecía más un sollozo o un gemido ahogado.
- Tú, serás mi arma – dijo la presencia en la oscuridad – tú, me ayudaras a llegar a “él”
En ese momento, sin un ápice de voluntad propia, abrió la boca y sintió como algo entraba en ella, quitándole todo el control de su propio cuerpo y enviándola lejos.
Shy, o la cosa que la había poseído, abrió los ojos revelando… no el característico n***o de todos los demonios, sino dos cuencas al rojo vivo que brillaban en la oscuridad y una sonrisa maliciosa apareció en ella.
Las luces volvieron a encenderse y ella se acercó a uno de los contenedores de la morgue abriéndolo y descubriendo el cuerpo de Lyra McKintosh, aun con los extraños símbolos decorando su cuerpo bajo. De la nada, el cuerpo se encendió en llamas y empezó a quemarse.
Shy dejó el cuerpo de la mujer quemarse y desaparecer en paz, mientras ella desaparecía de la morgue y reaparecía en la sala de maternidad. Examinó a todos los bebes con la mirada, hasta dar con el que quería: la pequeña huérfana de madre, que sin embargo, tiene un padre que está más cerca de lo que parece.
Shy, o el ser dentro de ella, se inclinó hacia la cuna de la bebe y suave y tranquilamente le dijo – voy a contarte una historia, mi pequeña…
Diez años antes (Flashback)
Jack se había adaptado bien a la mansión Aldrich o quizás la mansión se había adaptado bien a él, depende de cómo lo vean. En fin, ha pasado una semana desde que llegó a Nueva York, al barrio de Cambria, aquella noche en la que consumió el alma de ese pobre y patético humano, y como si hubiese sentido a dicha fuente de energía abandonar su recipiente, un ángel o la mitad de uno apareció en su camino.
Fue la primera vez en su corta vida que había visto y sentido la presencia de un ser celestial. Aunque debía admitir que quedó un poco decepcionado, esperaba sentir más poder por parte de un emisario de Dios.
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Luego de llevar al humano a su casa sano y salvo, Mark se dedicó a buscar un sitio en el cual, aguardar hasta que sus superiores lo contactaran nuevamente. Encontró un recinto de apartamentos abandonado y allí se había quedado durante una semana, aun sin ninguna señal o llamado de sus superiores.
Según las ordenes que su padre le hubiera dado, pasado un tiempo en el barrio de Cambria en Nueva York, su “misión” se le sería revelada. La dichosa misión por la cual él había sido enviado en primer lugar y estaba casi seguro de que tenía algo que ver con esa criatura, la misma que le quitó y consumió el alma a ese pobre y algo patético chico.
Si no hubiese recibido una vasta educación en todo tipo de criaturas sobrenaturales, diría que ese “chico” era un demonio. Generalmente no cabría duda por la presencia pesada y sofocante que emanaba, pero había algo más en él, un aura de poder totalmente diferente a la de cualquier demonio. No era sucia ni marchita, en realidad, se atrevería a decir que era todo lo contrario.
- Mark – una voz se hizo presente en su cabeza y supo de inmediato de quien se trataba.
- Ordene señor – respondió él, pues sabía que era lo que había estado esperando de sus superiores.
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Jack estaba disfrutando su nueva casa enormemente. Se había hecho amigo de una rata que, a su parecer, era más amigable que muchos humanos. Revisando en la casa encontró a un saltamontes, el cual dio de comer a la rata y vio hipnotizado como esta acababa con la vida del insecto, hasta que una voz en su cabeza le interrumpió.
- Jack – y el muchacho supo de inmediato de quien se trataba.
- ¿Padre? – preguntó a la nada.
- Así es, muchacho – respondió la voz, Jack hizo la rata a un lado y se levantó hacia la ventana – escucha con atención, tengo una tarea para ti, y si la cumples, tendrás mi palabra de que podrás volver aquí conmigo y tus hermanos.
Y sin saberlo, los emisarios del cielo y el infierno recibieron la misma orden: enfrentarse en un duelo a muerte hasta que solo quedara uno.
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Jack aguardaba impaciente dentro de su mansión, mientras que Mark se aproximaba a esta y la contemplaba desde afuera. Podría jurar que sus hermanos allí arriba lo observaban y le daban fuerzas, pues el cielo se había oscurecido, ráfagas de viento azotaban y revolvían sus rizos rubios, podría jurar que estaban a punto de enviar una tormenta eléctrica, demostrando así la furia del cielo.
Pero no eran los únicos vitoreando a su campeón. Las fuerzas infernales enviaron ventiscas heladas que calaban en los huesos de todos los que pasaban alrededor, por lo que los transeúntes decidieron meterse de nuevo a sus casas. Muy a diferencia de lo que piensa el mundo respecto al diablo y al infierno, estos no traen calor, al contrario, la oscuridad es la mejor amiga del frío.
Como la gente en el coliseo animando a sus gladiadores, esas eran ahora las dos fuerzas que regían el universo: luz y oscuridad. Y los dos pequeños David a punto de enfrentarse como dos grandes Goliat, esos eran Jack y Mark en ese momento.
Finalmente el ángel se armó de valor y decidió entrar a la gran casona, cruzó el pasillo a oscuras y llego a la estancia, la misma donde se dice que Lady Aldrich asesino a su propia servidumbre. Todo estaba en penumbras debido a la tormenta que se cernía sobre ellos, y entonces lo sintió acercarse, solo que más rápido de lo que esperaba.
Jack le llegó por detrás empujándolo y haciendo que soltara la daga de ángel que llevaba en la mano (un artefacto hecho de plata completamente, con la punta parecida a una espada pero más pequeña que una) Mark la tomó de prisa justo antes de que Jack le pusiera su pie encima y aprovechando la cercanía el ángel le atesto un golpe en la cara al demonio.
Mark intento levantarse rápido pero Jack envolvió su brazo alrededor de su cuello antes de que pudiera hacerlo, sin embargo el ángel fue inteligente y tomando la mano del demonio la doblo haciendo que lo soltara, pero el demonio le atesto un golpe a las costillas y luego otro a la cara.
Jack tomó la daga de ángel e intento apuñalar a Mark con ella, pero el ángel rápidamente esquivaba sus ataques, trato de asestarle un golpe a la cara a Jack pero el demonio se agacho aprovechando su oportunidad de herirlo en un costado. Jack viendo su oportunidad quiso enterrarle el cuchillo, literalmente, por la espalda, pero Mark se giró rápido esquivando su ataque y tomando la mano de Jack que tenía su daga la doblo hacia atrás y con su brazo libre golpeo el del demonio hacia abajo, quedando Jack de rodillas frente al ángel.
Parecía que Mark ganaría la batalla, pero Jack deslizo el cuchillo de su mano atrapada a su mano libre y apuñalo a Mark en el estómago. En ese momento, un trueno estallo en todo el cielo dando paso a un diluvio. Jack, no satisfecho con solo haberlo apuñalado, giró la daga aun dentro del cuerpo del ángel y la sacó brutalmente abriendo una g****a entre el estómago y el costado.
El demonio creyendo que había acabado con el ángel, le dio la espalda y giró hacia la ventana feliz y orgulloso, finalmente estaría con su padre y su estirpe, pero no contó con que Mark aun tendría la fuerza suficiente para perforar su pecho, justo en la zona del corazón, con un vidrio roto que había tirado en el piso, y haciéndole lo mismo retorció el vidrio aun dentro del cuerpo del demonio y lo sacó brutalmente haciendo una mortal línea entre la zona del corazón y la espalda. En ese momento, la tierra empezó a temblar, como si de un terremoto se tratase, el cielo parecía que quería caerse y la tierra se empezó a abrir. Los dos muchachos de tan solo dieciséis años ambos, giraron hacia la ventana y no dieron crédito a lo que vieron.
Del cielo bajó un rayo de luz que chocó de frente con una ráfaga de magma negra que emergió de debajo de la tierra.
Tiempo presente (fin del flashback)
- Y fue así princesita, el cómo llegamos aquí. A esto – dijo Shy mientras sostenía a la bebe en sus brazos, la cual había dejado de llorar hacía tiempo atrás.
Shy había sacado a la niña del hospital y la había llevado a su casa. Una vez dentro de esta, el ente demoníaco, aun con la bebe en sus manos, se acercó a un espejo y lo tocó con su dedo, este revelo un cuarto hecho de piedra con mil símbolos extraños. El ser entro y dejo a la bebe sobre el altar para luego retirarse y cerrar la puerta del espejo.