POV AMELIE El silencio en la suite principal era pesado. Damián se había acostado, dándome la espalda, y yo había mantenido mi posición en el extremo opuesto de la cama. El colchón king size era un abismo, pero la atmósfera era más cargada que nunca. La confesión de Damián no fue una súplica, sino un hecho, una verdad cruda que se había escapado de su control. Y yo había elegido no responder. Tenía miedo. Un terror frío que me recorría la espina dorsal. Sentía algo innegable por él, una atracción que trascendía el respeto profesional y el cinismo de nuestro acuerdo. Lo que yo sentía era la química del peligro, la conexión con un hombre que no se disculpaba por ser quien era. Pero Damián Blackwood era una fuerza de la naturaleza, una entidad de control absoluto, y si yo le entregab

