POV LUTHER El cañón de la pistola de Alessandro Rossi estaba a centímetros de mi frente. Podía oler el aceite del arma y el hedor de la muerte que siempre acompaña a un hombre decidido a apretar el gatillo. Mi mente trabajaba a mil por hora, analizando las salidas, las distancias, las probabilidades. Estaba desnudo, desarmado y rodeado, pero mi instinto me decía que no moriría hoy. No así. No por un revolcón con la hija de un psicópata. —Papá, detente. La voz de Vanessa cortó la tensión como un bisturí. Se había envuelto en la sábana blanca, de pie junto a la cama con una calma que me dio asco. No había miedo en sus ojos. Solo cálculo. —¿Qué detenga qué, Vanessa? —rugió Alessandro, sin apartar la vista de mí—. Este animal te ha deshonrado. Ha entrado en tu cama y ha manchado el nom

