POV LUTHER El viaje de vuelta a mi ático transcurrió en un silencio absoluto. A mi lado, Vanessa intentaba cubrirse los pechos con las manos; le había destrozado el vestido en un arrebato de furia y deseo que todavía me hacía zumbar los oídos. De vez en cuando le lanzaba una mirada de reojo. No lograba entender qué tramaba esa mocosa ni por qué carajos tenía que provocar toda esta situación. Llegó a mi vida y me ató de pies y manos como si el crío fuera yo y no al revés. Sin duda, aquello era lo que más me enfurecía: su maldita audacia. Logró engañarme, y eso no era algo que consiguiera cualquiera. Vanessa era peligrosa; esa cara de chica inocente no podía hacerme dudar de sus intenciones. Era una Rossi y, por mi propio bien, debía tratarla como tal. —Tendrás que darme tu chaqueta, Lu

