POV AMELIE Me dormí con la firme determinación de mudarme muy temprano para evitar ver a Damián otra vez. Ni siquiera entendía por qué había venido hasta aquí; ya lo había dejado todo muy claro la noche anterior. No había ninguna necesidad de torturarme con su presencia, pero ¿qué podía esperar? Es Damián Blackwood. En su vocabulario no existe la palabra "tranquilidad". Es como si su meta en la vida fuese complicar la existencia de los demás. Con ese pensamiento abrí los ojos a las seis de la mañana, justo cuando el sol empezaba a asomar. Todavía con sueño, me puse de pie y entré al baño. Mi apariencia había cambiado mucho en estos meses: ya no había ojeras ni ojos rojos, solo una especie de calma que gritaba resignación absoluta. Pero esa paz era una burla; cuando pensé que al fin l

