POV AMELIE Cerré la puerta de la cabaña, el sonido amortiguado por la gruesa madera. Me apoyé en ella, el corazón aún latiendo al ritmo acelerado que Jake había dejado. El beso. Fue inesperado, suave y tan lleno de una calidez genuina que me había desarmado. Sus palabras resonaban en mi cabeza: "Es hora de que te permitas sentir de nuevo. Es hora de que te dejes amar." Me moví lentamente hacia el sofá, acariciando mi vientre abultado. Era ridículo, pero mi mente hizo una comparación inmediata con Damián. Los besos de Damián eran una descarga eléctrica, un huracán que me dejaba sin aliento, peligroso y adictivo. Los besos de Jake eran el sol de la tarde, la promesa de la calma. Sacudí la cabeza con violencia. ¡No! No más comparaciones. Damián ya no existe para ti. Me regañe. Ha

