POV DAMIÁN "—Ya me perdiste, Damián. Y no vas a recuperarme" Sus palabras fueron como estacas de hielo clavándose directamente en mi columna. Me di la vuelta, dándole la espalda para que no viera cómo mi rostro se desencajaba. Sentí una presión insoportable en el pecho, una mezcla de desesperación, fracaso y una rabia sorda contra el destino, contra Aranza y contra mí mismo. El aire en la pequeña cocina se volvió asfixiante. Sin poder contenerme, estampé mi puño contra la pared de piedra con una fuerza que hizo vibrar los vasos sobre la mesa. Solté un par de gritos ahogados, guturales, dejando que el dolor físico en mis nudillos apagara por un segundo el incendio que llevaba por dentro. Me quedé ahí un momento, apoyando la frente contra la pared fría, respirando de manera pesada, e

