POV AMELIE La voz de la mujer era como un golpe seco, elegante y posesiva. Aranza Roux, y la forma en que Damián se había tensado al escucharla era la señal más clara de peligro que había recibido en toda la noche. No era una amenaza cualquiera; era algo antiguo, personal. Me giré lentamente para enfrentarla. Aranza Roux no solo era hermosa; era una declaración. Vestida de un rojo escarlata que exigía atención, parecía la encarnación de la Reina de Corazones. Sus ojos fríos se posaron primero en Damián, y solo después, me dirigió una mirada de un segundo, de arriba abajo, como si yo fuera un mueble recién adquirido. Como si no tuviera valor alguno o no fuera nada al lado de ella. —Soy Aranza Roux. Damián y yo nos conocemos muy bien. Por lo visto, has conseguido una nueva distracción.

