POV AMELIE Abrí los ojos y la luz matutina se filtraba suavemente por las ventanas de cristal de la cabaña. El silencio era total, roto solo por el suave susurro de la respiración de Damián a mi lado. Estaba durmiendo profundamente, un brazo extendido sobre la almohada, su rostro sin la máscara de concentración que siempre llevaba. Era la versión más vulnerable y, para mí, la más hermosa. Lo observé con atención, con una dulzura y una emoción única y diferente en mi pecho. Ramé. Hermoso y caótico. Él era la encarnación de esa palabra. Su piel morena, su cabello oscuro desordenado, y la paz que emanaba de su figura dormida eran el epítome de la perfección masculina y la quietud que me regalaba. Recordé la noche anterior, la lentitud de sus caricias, la dulzura de sus palabras, la confe

