POV DAMIÁN La expresión en su rostro me incomodó. Era decepción lo que había en sus ojos. No tenía que estar aquí y menos con eso en sus manos. Se suponía que ahora deberíamos estar en aquel lugar lleno de privacidad, donde pudiéramos hablar y poner las cosas en claro. Pero en cambio, ella estaba aquí y, por su mirada, pensando lo peor de mí. —Amelie, eso... No he tomado una decisión. —Ella dejó la carpeta sobre el escritorio y sonrió con sutileza. —Lo entiendo, Damián. Era obvio que Vasilev no vendría a verte con las manos vacías —Soltó un largo suspiro—. Lo que sí esperé es que me lo dijeras. —Iba a decirte —Me defendí. —Hubiese preferido escucharlo antes de tener sexo. Ahora siento que fui una especie de celebración o un premio de consolación antes de decirme que debo irme.

