POV DAMIAN El despertador de mi móvil vibró bajo la almohada a las cuatro de la madrugada, un sonido sordo que se sintió como una alarma de bombardeo. Me obligué a abrir los ojos, sintiendo el peso del agotamiento en cada músculo, pero sobre todo en el alma. Al lado, Amelie dormía con una expresión de paz que solo el cansancio del embarazo podía otorgarle. Por un segundo, la tentación de quedarme, de mandar todo al infierno y despertar a su lado fue casi insoportable. Pero el monstruo de Aranza no duerme, solo espera el menor descuido para morder. —Amelie... —susurré, moviendo su hombro con delicadeza—. Mi sol, tengo que irme. Ella abrió los ojos lentamente, y la calidez que había en ellos anoche se evaporó en un instante, reemplazada por una bruma de fastidio y realidad. Se incorp

