POV NARRADOR La paz de la villa se hizo añicos con la violencia de un cristal golpeado por una roca. Amelie estaba en la planta alta, doblando con cuidado una de las pequeñas prendas que Damián había enviado esa tarde, cuando un grito desgarró el silencio del pasillo. —¡Amelie! ¡Amelie, sé que estás ahí! ¡Sal de una vez! El corazón de Amelie dio un vuelco violento. Conocía esa voz. Era la voz de los días tranquilos, de las caminatas por el acantilado y de la vida que ella misma había intentado enterrar. Bajó las escaleras casi tropezando con sus propios pies, con el pulso martilleando en su garganta. Al llegar al rellano, la escena era un cuadro de tensión absoluta. Jake estaba en el vestíbulo, con el rostro enrojecido y la respiración agitada, intentando avanzar hacia las escalera

