POV AMELIE El sonido de la puerta al cerrarse no fue un alivio; fue un estallido que reverberó en mis huesos. Me quedé inmóvil, con la espalda pegada a la madera fría, apretando los dientes para que el primer sollozo no escapara de mi garganta mientras él todavía estuviera del otro lado. Podía sentir su presencia ahí, a centímetros de mí, separada solo por una plancha de roble. Sentía el calor de su cuerpo y el peso de su arrepentimiento, pero ya era demasiado tarde para las lamentaciones. Ya no lo quería en mi vida, eso me repetía aunque sabía que era una mentira. Mis manos, que todavía descansaban sobre mi vientre, temblaban sin control. Mi hijo dio una patada brusca, como si sintiera el caos que reinaba en mi. Lo extrañe tanto y ahora que el fin pude verlo, supe que aun tenia a Da

