No puedo dormir, veo el reloj y es media noche, estoy pensando seriamente en bajar y unirme a la fiesta que hay abajo, pero tengo el estomago revuelto. Nunca me ha gustado lo que tengo que hacer, pero debo hacerlo. Dan las 3 de la mañana, y sigo sin poder dormir. Se abre la puerta de cuarto, y entra una maraña de cabello n***o. —No la prendas—Me dice Salvatore, adivinando que prenderé la luz. Escucho que cierra con seguro —¿Esta todo bien? ¿Todos están bien? —Le pregunto nerviosa, claramente escucho que se quita la ropa—¿Qué haces? Pero no me contesta, se acuesta a mi lado, levantando, las cobijas —Gírate—Me dice —¿Qué haces? —Por favor—Su voz ha perdido toda frialdad, es cálida, algo ronca—Zita, por favor Suspiro, me giro, y el me toma de la cintura, atrayéndome a él. me pega to

