El sonido de una moto a toda velocidad, nos saca de ese encanto de burbuja en el que nos metimos. Recarga su frente en la mía, cierra los ojos. —Dios, Zita. No podemos—Lo miro con tristeza, pero solo asiento—Quiero, demasiado, pero… tu padre dejó claro que no solo me va a matar a mi —Lo sé—Le digo, y terminamos poniéndonos en marcha a la casa, ya quiero llegar a descansar. Me deja dormir, hasta que llegamos —Princesa—Me dice tocando mi hombro—Vamos Subimos al departamento, de inmediato me voy a dormir. (…) Salvatore y yo hemos estado muy fríos, es una especie de acuerdo, y uno que se puede romper con una mirada de mas, una palabra extra. Ese acuerdo no evita que me deleite viéndolo, cuando no trae playera, puedo admirar esos tatuajes. Y su abdomen, hemos entrenado juntos en el gim

