Un ataque

1471 Words
Fue un momento mágico en donde el mundo desapareció por completo… solo estábamos Sebastián y yo en ese espacio de hospital, saboreando nuestros labios intensamente. Sin embargo ese hermoso instante fue interrumpido con la presencia del doctor de Nancy. -Ejemm perdón por interrumpir.- de inmediato nos separamos.-La paciente ya se está vistiendo… si quiere puede pasar a ayudarla.- -Sí… está bien- le contesté rápidamente. -Yo… iré a realizar unas llamadas… ahora vuelvo… le avisaré a la abuela para tranquilizarla- Sebastián se retiró, no sin antes sonreírme. Entré a la habitación de nuevo y Nancy ya se estaba terminando de vestir. De inmediato, ella notó mis nervios. -¿Qué te pasa?- me preguntó extrañada. -Nada…- -Te conozco… algo traes- -Bueno, es que… yo besé a Sebastián… no, Sebastián me besó…y…- mi amiga hizo una gran O con su boca. -Ay amiga… ¿En serio?- yo asentí. Ella pegó un chillido de felicidad. -Cállate… estamos en el hospital- murmuré. Ella estaba muy sorprendida… -¿Y cómo estuvo?me imagino que te encantó… tienes un brillo en tus ojos que jamás había visto- -Mejor hablemos de otra cosa… ¿Qué fue lo que en realidad te sucedió?- Nancy opacó su rostro y apagó su mirada… -No sé… todo sucedió muy rápido… cuando salí del trabajo Steve pasó en su carro y ofreció llevarme…- -¿Por qué no me llamaste? Te advertí sobre él- -Lo iba a hacer… pero Steve me insistió tanto que no me quedó otra más que aceptar… me subí a su auto y él comenzó a insinuarme cosas…- -Ya me imagino…- -Exacto… quería llevarme a otro lugar a tomar unos tragos… me miraba mucho las piernas y me estaba sintiendo incómoda. A pocas cuadras del apartamento le dije que parara el auto y que me sentía mal… discutí con él y finalmente me dejó bajar…- -¿Qué le dijiste?- -Le dije que si no me dejaba bajar mañana lo denunciaría con el jefe por acoso… por alguna razón él accedió.- -Se acordó de que lo estaban grabando las cámaras de seguridad afuera de Casa Vandecoeur- -¿Cómo sabes eso?- -Sebastián tiene acceso directo a esas cámaras y él se dio cuenta con quien saliste…- - bueno, pero lo que pasó después fue extraño… sentía que me seguían, así que caminé rápido, pero alguien me interceptó en un callejón y me empezaron a golpear el estómago… en vista que puse resistencia me golpearon en el rostro… ya casi no tenía aire, pero las sirenas de la policía empezaron a sonar y esa persona me soltó y se fue… con las fuerzas que me quedaban tomé mi celular y te llamé… fue horrible…- Nancy comenzó a llorar. -Cálmate, ¿Viste quien fue?- -No… nunca supe si fue hombre o mujer, porque no escuché nada… pensé que me iban a robar, pero no me quitaron nada…- -Lo que se se me hace extraño es ¿Por qué atacarte en el estómago? No tienes ninguna marca…- en ese momento pensé en Nadia…¿Acaso estoy tan paranoica para pensar que fue ella?¿Se enteraría de que Nancy sabía la verdad? -¿Clara?- la voz de Nancy interrumpió mis pensamientos… -Quisiera irme ya- me dijo Nancy casi como una súplica. La ayudé a levantarse de la cama y nos acercamos a la puerta… al abrir no había nadie. Sebastián aún no volvía. Nos acercamos a la recepción del hospital y allí estaba Sebastián junto con un hombre. -Hola Nancy… me alegra que ya estés mejor.- dijo Sebastián. -Gracias jefe… y el señor es…- -Nicolas Brandon, comandante de policía.- él extendió su mano hacia mi, pero Nancy la tomó primero. Me pareció muy graciosa su reacción. -Mucho gusto…Nancy… ¡auch!- mi amiga se quejó por los golpes. -¿Está bien?- preguntó el comandante. -Si… Gracias por preguntar- Nancy miraba al comandante de arriba a abajo, como si nunca hubiese visto un hombre en su vida. -¿Policía?- murmuré -El hospital nos llama cuando encuentra un caso como el de su amiga… es el protocolo. Quisiera hablar con usted para tomar su declaración. El señor Sebastián me explicó una parte de la historia…- -Está bien…- los ojos de Nancy tenían un brillo muy extraño, algo que jamás había visto. Ambos se sentaron en la sala de espera del hospital. Sebastián y yo nos quedamos solos… -No creas que se me olvidó lo que pasó entre nosotros.- murmuró Sebastián a mi oído, gesto que me erizó la piel. Sin embargo, no podía perder la cordura -Por favor, no es el momento ni el lugar- -Está bien… no voy a insistir por ahora… primero nos ocuparemos de este asunto, pero luego tú y yo hablaremos…- me pone nerviosa la voz de Sebastián, sobre todo si la escucho cerca y suave… sentí mi cara caliente y me imagino que también estaba roja… El comandante y Nancy se acercaron finalmente hacia nosotros y como pude, traté de calmarme. -Muy bien, ya tomé la declaración a la señorita… también le di mi número si recuerda algo más de este incidente.- -Muchas gracias, comandante… le agradezco que me mantenga informado- dijo Sebastián con la seriedad que lo caracteriza… -Claro que sí…- el hecho de que Nancy hubiese sido atacada solo en el estómago me animó a averiguar más… -Disculpe- interrumpí- ¿Por qué cree que la golpearon de esa manera?¿Por qué no le dejaron ninguna marca?- el comandante me miró extrañado por mi pregunta… -Es usted muy detallista, señorita…- -Clara- respondí rápidamente. -Clara… según lo que su amiga me contó todo parece indicar que la persona que la atacó no le convenía dejarle ninguna marca… o por las características del atacante, no se trata de ningún robo, sino de un ajuste de cuentas o una venganza- -¿Venganza?- dijimos Nancy y yo al tiempo. -Bueno, usted me contó que es modelo… eso puede despertar mucha envidia entre compañeras, pero al parecer reconocen su importancia para la compañía, así que su intención no era dañarla, sino asustarla.- -Pero,¿Quién pudo haber sido? Yo no tengo enemigos…- dijo Nancy. -No que usted sepa… como dije antes, puede ser alguien que le tenga envidia… o quizás querían dejarle un “mensaje”- -¿A qué se refiere?- dijo Sebastián. -Por la naturaleza de los golpes y el hecho de no dejar ninguna marca en su cuerpo solo buscaban advertirle sobre algo… eso es lo que tendremos que investigar… y ahora, debo retirarme.- le agradecimos al comandante y este salió del hospital. -Vamos, las llevaré al apartamento…- agregó Sebastián-pondré vigilancia día y noche allí. Nancy, debes descansar, así que te daré unos días para que te recuperes bien y puedas desfilar en el lanzamiento de la colección.- -Muchas gracias, jefe- Llegamos finalmente a nuestro hogar y acompañé a Nancy a su habitación. Esperé a que se durmiera para retirarme. Maldije mi suerte porque Sebastián no quiso irse hasta que todo estuviera en orden y tuve la impresión de que quería hablar conmigo sobre lo que pasó entre nosotros en el hospital. -¿Ya se durmió?- me preguntó, levantándose de la silla. -Si, ya te puedes retirar… quiero descansar. Mañana será un día muy largo.- -Todo saldrá muy bien… tienes todo mi apoyo.- dijo Sebastián, acercándose lentamente hacia mí. -Sebastián… yo- no había terminado mi frase cuando él de nuevo me besó… sin embargo, el sonido de mi teléfono interrumpió el momento… era Nadia. -Perdóname, debo contestar esta llamada… hablamos mañana.- le dije muy nerviosa y apresurada. -Está bien… mañana hablaremos…- y dicho esto salió de mi apartamento. Por mi parte, contesté el teléfono de mala gana. -¿Qué quieres?- -Cálmate querida amiga… solo llamé para saber cómo estaba nuestra modelo estrella.- dijo Nadia cínicamente. —Yo creo que no te interesa…- le respondí. -Claro que sí… espero que su cuerpo no tenga ninguna marca…- -¿Qué dices?- -Hicieron un gran trabajo… no me convenía que la lastimaran tanto… ya es muy tarde para conseguir una modelo…- -¿A que te refieres?¿Acaso fuiste tú?- -Piensa lo que quieras… lo que te puedo decir es que te advierto que conmigo no se juega…lo sé todo…- -¿Te atreviste a golpear a mi amiga? La policía investigará y…- -¿La policía?¿Te refieres a ese inútil comandante? Es un fracasado…- Nadia rio con sorna. -¡Me las pagarás!- -No Clarita… no me amenaces porque tengo todo el poder del mundo para hundirte… ahora estás sola y nadie te va a respaldar… además, la próxima podría ser… Sofía, por ejemplo… la pobre está en esa silla de ruedas, indefensa… puede tener, digamos, un accidente repentino…- -¡Cállate! Eres una…- -No te atrevas a insultarme… ya sabes, te tengo en mis manos…- y dicho esto colgó el teléfono.
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