Entre mentiras y traiciones (Parte 1)

1415 Words
Las palabras de Nadia me dieron vuelta la cabeza durante toda la noche… casi no pude dormir, pero el cansancio me atrapaba por varios instantes. Cuando me di cuenta ya eran las 6 de la mañana y debía levantarme, no sin antes tomar una decisión definitiva en la vida… no iba a arriesgar la vida de nadie, así que tendría que irme lejos de aquí. Estaba perdida en mis pensamientos cuando escuché algo de ruido afuera de mi habitación. Salí y era mi amiga Nancy quien se encontraba en la cocina. -¿Qué haces levantada?- le dije algo sorprendida. -Me aburrí de estar acostada y decidí levantarme un poco… al menos te ayude a prepararte un café… ah y buenos días…- -Buenos días… discúlpame, me preocupaste mucho cuando te vi de pie- -Estoy bien, tranquila… oye, ¿Acaso no te vas a alistar para ir al trabajo?- me preguntó Nancy extrañada porque aún me vio en pijama. -No iré… voy a renunciar- -¿Qué dijiste?¿De qué hablas? La colección está próxima a lanzarse y además… ese bizcocho que tenemos de jefe te necesita…- Nancy lanzó una risa pícara. - Ni creas que anoche no me di cuenta de cómo te miraba…- -Fue Nadia…-La interrumpí. -¿Cómo?¿Hablas del incidente de anoche?- yo asentí con la cabeza.-¿Cómo supiste?- -Recibí una llamada de ella poco después de que te fuiste a dormir… me insinuó que había sido ella quien estaba detrás de eso y además se atrevió a amenazarme con hacerle daño a Sofía si alguien más se entera de esto… creo que lo mejor es que yo desaparezca de una vez por todas… no voy a permitir que le pase algo a alguien más por mi culpa…- de repente empecé a sollozar porque no aguanté más la presión de lo que siento… -Cálmate por favor…- Nancy trató de tranquilizarme -piensa mejor las cosas. Si te vas le estarás dejando el camino libre para que ella se quede con todo y lo acabe en un abrir y cerrar de ojos…- -Pero dime, ¿Qué más puedo hacer? Tengo miedo de Nadia y de lo que ella pueda hacer…- -¿Por qué no le cuentas la verdad a Sebastián?- -De ninguna manera… no tengo pruebas contundentes como para decirle algo así como “Hola… ¿Sabes que soy Ana Vandecour en realidad y te he estado engañando porque quería protegerte y descubrir quién me mandó a matar cuando era niña?” Definitivamente eso no lo puedo hacer… además, Sofía ya lo sabe, no sé cómo, pero ella sabe quién soy… no puedo permitir que alguien más se entere y que salga lastimado por mi culpa…- -Clara por favor… ¿Sabes que pienso? Ese miedo que tú tienes es una ventaja para Nadia… ella está utilizando esto para sacar provecho. Piénsalo. En Casa Vandecoeur tienes el apoyo de Sebastián, así no sepa la verdad, pero creo que su corazón le grita que tú eres Ana, al igual que la señora Denise…- -Yo creo lo mismo que tú, pero eso no cambia las cosas…- -Claro que si… ellos ya confían ciegamente en ti y pase lo que pase ellos inclinarán la balanza a tu favor. Toma las cosas con calma… además, tu padre ya despertó, así que tarde o temprano se va a saber la verdad… No huyas Clara… te lo pido.- Las palabras de Nancy me animaron a continuar finalmente y ese día decidí que el miedo no se apoderaría de mí… Una semana después… Llegó el día de la junta directiva en donde presentaríamos la colección a los socios. Como yo sigo siendo quien representará al equipo de diseño debo estar lista y preparada. Mis diseños ya estaban listos en el portátil que Sebastián me había dado cuando inicié a trabajar y los tenía en un programa de simulación. Estaba muy orgullosa de mi trabajo porque era el fruto de estas semanas y con la ayuda de mis compañeras pude terminar por fin. Nancy se recuperó de todas sus heridas y ese mismo día regresó al trabajo y retomó los ensayos para el desfile. Tuve la oportunidad de verla modelar y nuestros diseños le quedan muy bien y justos. Siempre le dije que tenía un bonito cuerpo y todos quedaban maravillados con su pasarela y estilo. En cuanto a Nadia, casi no iba a la oficina, pero cuando lo hacía yo trataba de no tener contacto con ella, aunque su “amistad” con Marian y con Melanie se hacía más fuerte todavía, sobre todo con la última, pues duraban mucho tiempo encerradas en la oficina… ellas casi no me hablan. Mi relación con Sebastián va mejor que nunca… al día siguiente al atentado de Nancy hablamos y aclaramos las cosas, pero le dije que quería ir con calma, sobre todo porque estaba de por medio el lanzamiento de la colección… -¿Estás lista?- me preguntó Sebastián. -Si… un poco nerviosa- -Tranquila… todo va a salir muy bien. Te espero en la sala de juntas en un momento- Yo asentí y él me guiñó el ojo. ¡Sería la mujer más feliz del planeta si pudiera gritarle la verdad! Estaba ya terminando de arreglar todo y de repente se me acercó Melanie. -Mira, quiero que bebas esto… te noto nerviosa. Es un té de tila para calmarte un poco…- su propuesta era algo sospechosa. -No me mires así… solo quería ayudarte, pero si no lo quieres beber lo entenderé.- No quería ser grosera con ella, así que accedí y lo bebí. -Te agradezco la intención… estaba delicioso.- ella sonrío y se retiró. Ya se acercaba el momento de la junta, así que me levanté de mi escritorio, tomé el portátil donde tenía la simulación de mis diseños y me dirigí hacia la sala de juntas. Los socios ya habían llegado y se encontraban todos reunidos. Sin embargo, mi estómago me empezó a doler y pensé que era producto de los nervios… siempre me pasaba eso en el orfanato cuando tenía que hacer exposiciones frente a mis compañeras. Entonces corrí rápidamente al baño y dejé el portátil encima del lavabo mientras entraba. Cuando salí cuál fue mi sorpresa al no encontrar el portátil donde lo había dejado… no escuché que alguien más entrara, pero lo que me pasó me pareció muy sospechoso. A pesar de los nervios que eso me producía me calmé y pensé con cabeza fría quién podría estar detrás de todo esto, así que salí del baño enfurecida hacia la oficina de Nadia, quien ya se encontraba caminando por el pasillo hacia la sala de juntas. -¿Dónde está mi portátil?- la tomé del brazo y la increpé. -¡Suéltame, me lastimas!- gritó ella tan fuerte que muchas personas salieron al pasillo. -¿Qué te pasa?¿Por qué quieres arruinar mi trabajo? Se supone que es tu empresa.- -No sé de qué hablas ¿Por qué me juzgas así?- dijo Nadia haciéndose la víctima, mientras el murmullo de todos la acrecentó más y comenzó a llorar. En ese momento y para mi desgracia llegó Sebastián y detrás de él venía Jessica. -¿Qué te pasa?¿Estás bien?- dijo Jessica, acercándose a Nadia. -¿Qué está pasando aquí?- gritó Sebastián muy molesto por el espectáculo que se había formado. -Es Clara, Sebastián… no sé qué le pasa… me está culpando de algo que no hice y no tiene ninguna prueba…- dijo Nadia sollozando. Yo estaba muy molesta y no me iba a prestar para sus juegos, así que decidí irme de ahí en silencio, pero Sebastián me detuvo. -Tengo a todos los socios reunidos… ya vamos a empezar… explícame qué pasó… ¿Dónde está tu presentación?- -No la tengo- contesté cabizbaja. -Clara era tu responsabilidad…- dijo Nadia. -Deberías despedirla por haberte hecho eso…- decía Jessica, lanzando todo su veneno. -Le diste mucha confianza a esta… mujer y ahora nos va a hacer quedar mal a todos- gritó Nadia. -¡Suficiente!- gritó Sebastián -Quiero que todos regresen a sus puestos… ¡Ahora!- de inmediato, todos regresaron a sus lugares de trabajo. -Sebastián, si no la despides hablaré con mi abuela…- -¡Basta!- Sebastián interrumpió a Nadia. -Clara, por favor… ¿Qué tienes que decir al respecto?- sin embargo, guardé silencio. -Es obvio que no tiene nada que decir… ¡despídela ya!- Sebastián me miró con ojos de decepción y fue el momento más duro y triste de mi vida.
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