Un silencio perturbador rodeaba el pasillo. Los ojos de Sebastián me sugerían que estaba triste y decepcionado debido a lo que había pasado con mi presentación. Mis ojos se llenaron de lágrimas y no tuve más remedio que huir. No soporté su mirada, ni tampoco las acusaciones de Nadia. Llegué a mi oficina y lloré amargamente en mi escritorio… tomé mis cosas y las empaqué una a una, decidida a irme definitivamente de ese lugar… iba a renunciar a todo: a Sebastián, mi familia y mi carrera…
Me puse de pie y miré a mi alrededor… este espacio en el que mis ideas fluyeron, mismas ideas que el mundo no podrá conocer… otra vez las lágrimas traicioneras salían de mis ojos… No paraba de llorar hasta que sentí algo que tocó mi hombro. Era Marian. Su cara era un poema: estaba asustada, pero a la vez triste.
-Me imagino lo que te pasó- dijo tímidamente. En seguida me di cuenta de que ella sabía algo o al menos sospechaba algo. Rápidamente me sequé las lágrimas.
-¿Cómo supiste?¿Acaso sabes quién lo hizo?- ella asintió. Entonces se dirigió a la puerta de nuestras oficinas y cerró con seguro.
-Te lo voy a decir, pero por favor, no digas que yo te lo dije… no me parece justo lo que hicieron contigo.- le agradecí el gesto.
-¿Hicieron?- dije y Marian suspiró.
-Escuché una conversación entre Melanie y la señorita Ana… Melanie le dijo que todo estaba listo y que tú ibas a caer… luego, la señorita Ana le dijo que se encargaría de las cámaras de seguridad, así nadie sospecharía nada… sería tu palabra contra la de ella.-
-No lo puedo creer… ¿Es decir que todo fue un complot en mi contra?-
-Así es…hace un momento vi a Melanie dirigirse hacia la sala de juntas.- confesó Marian.
-Pero Melanie no sabe lo que hice en esa presentación… ¿Cómo mostraría los diseños a la junta en pleno si yo era quien los tenía?-
-Eso no lo sé… aunque recuerda que algunos diseños los hicimos juntas-
-Y los últimos los hice yo…¿Eso quiere decir que solamente mostrará los que hicimos?-
-Tal vez ella hizo los otros en secreto, o la señorita Ana.- guardé silencio. Sin embargo pensé que no valía la pena luchar por esto… decidí que ellas se quedarán con el crédito y largarme de una vez por todas… -¿Qué pasa Clara?¿Acaso no piensas ir a desenmascararla?-
-No… estoy decidida a irme de aquí.- le dije. Así que tomé mis cosas de nuevo y abrí la puerta para salir, pero Nancy se encontraba en el umbral de la puerta.
-Me contaron lo que pasó- me dijo. Ella me vio de arriba a abajo- No estás pensando en irte… ¿O si?-
-No vale la pena- le dije decepcionada.
-¿Qué estás diciendo?¿Vas a dejar las cosas así?-
-Fue… Na… Ana junto con Melanie-
-Con mayor razón… debes ir a…a-
-¡Basta Nancy! No tengo pruebas- dije y de nuevo mis lágrimas se escaparon de mis ojos -y lo peor es que Sebastián ahora piensa mal de mí…¿Para qué me quedo?-
-Clara escúchame- dijo Marian. -Eres la mejor diseñadora que he visto en mi vida… no puedes dejar este trabajo.-
-Cálmate- Nancy me abrazó. -Busquemos las pruebas… estoy segura de que ellas tienen algo aquí…- sin pensarlo, Nancy entró bruscamente a la oficina y empezó a buscar algo que involucrara a Nadia y a Melanie. Buscó en cada cajón y en cada esquina, pero aún así no encontró nada. El único lugar en el que faltaba buscar era la oficina de la abuela, que ahora pertenecía a Nadia.
-No te atrevas- le dije, pero a Nancy no le importó y entró. Abrió el primer cajón del escritorio y allí estaba mi portátil.
-¡Bingo!- gritó Nancy, como si hubiese encontrado un premio. Tomó el portátil en sus manos, pero cuando íbamos a salir de la oficina de Nadia, Melanie se encontraba en el umbral de la puerta. Sus ojos apuntaron directamente hacia el portátil que Nancy llevaba en sus manos.
-¿Qué haces aquí?- le preguntó.
-Nada, destapando tu juego… definitivamente no has cambiado en nada… sigues siendo el mismo ser mezquino que conocimos en la universidad- Nancy la miró con rabia por lo que había hecho.
-¡Dame eso!- Melanie avanzó sin pensarlo y puso sus manos en el portátil. Las dos forcejearon por el aparato.
-¡Suéltalo!-
-¡Ni lo sueñes!- pero en ese momento Sebastián, Nadia y Jessica entraron a la oficina.
-¿Qué pasa aquí?- preguntó Sebastián. Mis ojos se posaron en él y su mirada aún no cambiaba… seguía confundida, distante y dura… algo de mí se quebró de nuevo…
Nadia se dio cuenta de que Nancy tenía el portátil en sus manos y se puso nerviosa…
-Este no es tu lugar de trabajo, así que vete- dijo Nadia refiriéndose a Nancy.
-¡Y tú ya deberías estar por fuera de esta compañía!- dijo Jessica, tomándome del brazo.
-¡Suéltame!- grité. Mi corazón latía con fuerza y me liberé de su agarre como pude.
-¡Es suficiente!- exclamó Sebastián. -Clara explícame qué pasa- me dijo Sebastián. Tragué saliva… quise hablar al fin, pero las palabras no me salían.
-Yo… alguien robó mi portátil en donde tenía toda la presentación para la junta…- murmuré avergonzada de haber caído en esta trampa tan fácilmente.
-¿Acaso no es ese el que tiene esa modelo en sus manos?- dijo Nadia. -¿Así que tú fuiste la ladrona?- esta vez se refirió a Nancy.
-Eso no es cierto- intervino Nancy. -Lo encontré en un cajón, pero la directa responsable es Melanie.-
-¡Escúchate!- dijo Melanie con una sonrisa nerviosa -¿Cómo me iba a perjudicar yo misma si ahí está el fruto de nuestro trabajo en equipo? No seas tonta-
-¿Y cómo explicas que haya encontrado el portátil en este lugar?- contraatacó Nancy.
-Pudiste haberlo escondido aquí sin que nadie se diera cuenta y luego inculparme a mí…- respondió Melanie elevando la voz.
-¡Eso es absurdo!-
-¡Deténganse las dos!- interrumpió Sebastián fuertemente.
-Nancy, ¿Tienes pruebas de lo que estás diciendo?- preguntó Nadia. -Porque si no es así estás acusando a alguien injustamente y eso es imperdonable… es tu palabra contra la de Melanie-
-Mi palabra tiene mayor validez que la de otras personas… - Nancy se enfrentó a Nadia y yo no podía estar más nerviosa.
-¿Crees que por ser la modelo estrella de esta campaña puedes venir aquí a armar un escándalo sin pruebas solo por defender a tu amiga?- Nadia dio un paso hacia Nancy con una actitud desafiante.
-No te tengo miedo- Nancy murmuró sorpresivamente. Nadia abrió los ojos y comenzó a alejarse poco a poco de Nancy. El rostro de Nadia cambió por completo. Pasó de ser una leona a convertirse en una cachorra… pero su miedo despareció tan rápido como apareció.
-Sebastián, ya es hora de que decidas que vas a hacer con ellas.- intervino Jessica. -Los socios regresarán a la sala de juntas muy pronto y debemos presentar la colección.
-Jessica tiene razón…- dijo Nadia- en nombre de mi abuela creo que deberíamos sacarlas de aquí… no nos conviene más escándalos.-
-No vamos a hacer más escándalos… solamente queremos que se descubra la verdad y que haya justicia para Clara.- dijo Nancy más calmada.
- Y ¿Qué vas a hacer? No tienen pruebas de nada… además, lo más importante es que apareció el portátil…- agregó Nadia con una leve sonrisa. De repente hubo un silencio incómodo.
-Es cierto- intervino Sebastián. Todos volteamos a verlo- apareció el portátil pero aquí hubo sabotaje y eso no lo voy a perdonar…- sus ojos se posaron en mí por un segundo y mi corazón se detuvo… fue suficiente para hacerme sentir que tal vez creía en mí... -Marian… tú estuviste aquí también y no has dicho palabra alguna… ¿Sabes algo al respecto?- Marian se tensó de inmediato. Un silencio perturbador invadió la oficina.
-¡Vamos, habla!- gritó Nancy. Todas las miradas recayeron en Marian, especialmente la de Melanie. Marian se acercó lentamente hacia mi. Sus manos temblaban y en sus ojos se reflejaba el terror… algo no estaba bien…cada paso suyo era una sentencia… negué con la cabeza y supliqué que no lo hiciera… ¿Este es el Judas del que tanto nos habló la hermana Madeleine en el orfanato?
Entonces me abrazó.
Sentí su respiración en mi nuca.
-Clara…- susurró.
Silencio… eterno…
lo siento-