La mansión Vandecoeur

1511 Words
No podía creer lo fácil y rápido que conseguí que me invitaran a la mansión Vandecoeur. Tenía la esperanza de encontrar algo que me ayudara a descubrir la verdad de lo que sucedió con mi familia hace 10 años… Sebastián estaba muy cerca de mi. Miraba mis ojos extrañado y con curiosidad, pero mi respiración estaba tan errática que no pude evitar la escena. El pertinente sonido de la puerta interrumpió al fin algo que parecía inevitable. -¿Quién es?- preguntó Sebastián algo molesto. Al ver que nadie contestaba. Se acercó rápidamente y abrió la puerta con furia. En el umbral se encontraban mis dos compañeras, temerosas como dos pajaritos indefensos. Ellas me miraron extrañadas. -¿Qué necesitan?- Sebastián las despertó de un solo grito. -Solo queríamos que aprobara nuestros diseños jefe.- mencionó Melanie. -No hace falta… acabo de aprobar los que me trajo Clara… ya se pueden retirar.- -Un momento- dije. -¿Qué pasa?- preguntó Sebastián acercándose lentamente hacia mi. Mis nervios despertaron nuevamente. -Ellas… me orientaron mucho para hacer estos diseños… en realidad fue un trabajo en equipo.- Mis compañeras no podían del asombro ante mis palabras. Por ningún motivo permitiría que las sacara del equipo de trabajo. Sebastián las miró extrañado. -Está bien… vuelvan a sus puestos de trabajo. Melanie, comunícate con producción para que empiecen los trabajos de inmediato… aún nos faltan algunos diseños de trajes de baño para la colección. Así que a trabajar…- Sebastián tomó los diseños y me los entregó. -Excelente trabajo… lleva esto al jefe de producción.- su tono era algo suave esta vez. No entiendo a Sebastián. En ocasiones es duro como una roca, pero también puede ser tierno. Lo único que sé es que me pone muy nerviosa y no entiendo el por qué. La hora del almuerzo esta vez fue más amena. Salí a almorzar de nuevo con mis compañeras y cada una habló tímidamente de su vida. Poco a poco ellas se fueron abriendo conmigo y yo con ellas para darnos la oportunidad de conocernos más… esto era importante porque somos un equipo de trabajo. En la tarde trabajamos juntas y no cada una por su lado como lo hacíamos. Decidimos presentar esta vez un solo diseño entre las tres para evitar malos entendidos. Me sorprende mucho el cambio de actitud de Melanie… creo que la quiebra de su familia sirvió para que despertara la humildad en ella. Entre todas decidimos que nuevamente yo iría con el jefe a mostrarle los diseños… ya era la hora de la salida y mis compañeras se dirigieron para sus casas. Yo me quedé organizando nuestro sitio de trabajo, para luego ir a mostrar nuestros diseños. Sin embargo, Sebastián entró sorpresivamente a la oficina. Me sorprendió mucho verlo allí, en el umbral de la puerta, sabiendo que él nunca se aparecía por ese sitio. -¿Ya estás lista?- mi cara de extrañeza lo decía todo…-¿Recuerdas que vas a cenar a mi casa?- Sebastián se dio cuenta de que lo había olvidado. Estuve todo el día entretenida con los diseños que no me acordaba de la cena en casa de los Vandecoeur. -Ehmm… sí. Solo tomaré mis cosas e iré en taxi.- -La abuela me encargó que te llevara personalmente.-dijo Sebastián aproximándose cada vez más a mi. No tuve más remedio que aceptar. Tomé mi bolso y mi celular y juntos bajamos el ascensor. Sebastián me abrió la puerta del auto y me subí, luego, en un movimiento, se abalanzó hacia mi. En ese momento me puse tan nerviosa que mi respiración se aceleró, pero entonces Sebastián haló mi cinturón de seguridad y lo abrochó. Él me miró con extrañeza. -Lo pude haber hecho yo misma, gracias- le dije para que no notara mis nervios. Sin embargo, él me miró divertido y arrancó el auto. Durante el camino no pronunció palabra alguna, pero en mi mente se creaban los más diversos escenarios de la cena de hoy. Es posible que hoy vea a la impostora que está tomando mi lugar en la familia Vandecoeur, pero en el fondo me da miedo descubrir de quién se trata, aunque tengo mis sospechas… además, tengo la esperanza de encontrarme con algo que me ayude a descifrar el misterio que se encierra alrededor del accidente que tuvimos mis padres y yo… -Ya llegamos- otra vez Sebastián irrumpió en mis pensamientos. -¿Por qué estabas tan callada?- se atrevió a preguntarme. -No es nada… muchas gracias por traerme.- iba a abrir la puerta, pero él me detuvo, -Tranquila… déjame ayudarte a bajar.- rápidamente se bajó del auto y se dirigió hacia mi puerta. Me dio la mano como todo un príncipe y yo me sorprendí mucho por su gesto. No entiendo por qué actuaba así. Finalmente entramos a la mansión. Era una casa muy grande y bonita. A pesar de la oscuridad del sitio, lucía como un palacio. -Espérame aquí, iré por la abuela.- Sebastián me dejó instalada en la sala de la mansión. Allí se encontraba una chimenea y encima de ella reposaban algunas fotos. Al verlas me transporté inmediatamente a algunos recuerdos vagos que tenía en mi mente y no pude evitar soltar algunas lágrimas. Habían fotos de mamá y papá, la abuela y una en particular me llamó la atención… estaba yo de niña junto con un chico mayor que yo y una niña de aproximadamente unos 4 o 5 años. -¿Quién… eres?- una voz tímida y apagada interrumpió mi descubrimiento. Lentamente volteé a mirar y había una chica de unos 18 años frente a mi… en silla de ruedas. Ella vio mi rostro y quedó pasmada, al igual que Sebastián cuando me vio por primera vez… -Yo…- dije tímidamente. -Veo que ya se conocieron- dijo la abuela bajando las escaleras junto a Sebastián. -Sofi, ¿Por qué estás sola? Sabes que no me gusta que andes por ahí sin la nana- sin embargo, ella no me quitaba los ojos de encima. En seguida, llegó una señora mayor y se quedó junto a la chica. -Lo siento joven, la señorita Sofía se escabulló de nuevo.- Sofía se acercó a mí y automáticamente yo me puse a su altura. -Me llamo Clara… mucho gusto- le dije mirándola fijamente a sus ojos. -Hola… Clara- entonces me sonrió. -Hola… Sofía- le contesté. -Llámame Sofi… todos me dicen así- su mirada inspiraba mucha ternura. -Me alegra mucho tenerte en mi casa, Clara.- dijo la abuela. -Nani, por favor ordena que sirvan la cena… nuestra invitada de honor acaba de llegar- la abuela se dirigió a la señora. Ella inclinó su cabeza y salió de la sala. -Sofi no debes portarte mal con Nani… - dijo Sebastián acercándose a la chica. -Perdón, hermano… es que me aburro mucho con ella- ¿Hermano? No sabía que Sebastián tenía una hermana… -Sabes que me muero si te pasa algo…- -No te preocupes… no me pasará nada. Ya sé manejar esta silla a la perfección. Enseguida volvió a ingresar Nani para avisarnos que la cena estaba servida. En la mesa las preguntas iban y venían. -Clara… ¿tienes padres?- me preguntó Sofi. -Sofi…- Sebastián le llamó la atención- -No te preocupes… crecí en un orfanato en Francia… nunca los conocí- le contesté. -Los míos murieron en un accidente… yo iba con ellos y quedé así…- -Lo siento mucho- le dije. -No te preocupes… eso pasó hace como 8 años… he aprendido a vivir así sin ellos. Ahora tengo el cariño de mi hermano y la abuela.- dijo Sofi. -Claro que sí, mi niña… nunca estarás sola…- dijo la abuela.- Quería que conocieras a mi nieta Ana, pero salió con ese tipo otra vez…- esta vez se dirigió a mi.- Las caras de Sebastián y Sofía se oscurecieron de repente cuando la abuela mencionó a su “nieta”. -Mejor hablemos de tu trabajo- Sofi cambió de tema de repente-he escuchado que haces excelentes diseños.- - Muchas gracias- dije tímidamente. -Clara es una gran diseñadora, además es una excelente persona. Ella me salvó la vida- mencionó la abuela. -Está es una buena oportunidad para darte las gracias, Clara, por salvarle la vida a la abuela.- mencionó Sofi. -No se preocupen… lo haría mil veces.- -Clara… desde que te vi hace un rato me pregunté por qué te pareces tanto a Ana… es por eso que pregunté por tus padres… según lo que me cuenta mi hermano, tus diseños son muy parecidos a los de Ana… ¿Por qué?- entonces me puse muy nerviosa. Iba a contestar algo pero en ese momento llegó Nani de nuevo al comedor. -La señorita Ana estará en 10 minutos aquí.- -Lo siento… debo irme. Ya es muy tarde y mañana debo madrugar.- les dije, levantándome de la mesa. -Yo te llevo- me dijo Sebastián. -¿No vas a esperar a mi nieta?- dijo la abuela. -Será en otra ocasión. En serio, ya debo irme. Muchas gracias por todo.- -¿Vas a venir de nuevo? Me gustaría conversar contigo- dijo Sofi. -Te prometo que volveremos a vernos.- le dije.
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