Las dudas de la abuela

1460 Words
-¡Abue!- Nadia corrió hacia el escritorio de la abuela y la abrazó fuertemente… la abuela la miró extrañada.- -¿A qué se debe tanta efusividad?- le dijo la abuela. -Nada, solo quería verte porque… ayer no te vi y te extraño mucho.- la abuela seguía anonadada con la actitud de su supuesta nieta. -Abue, ¿Puedo hablar contigo a solas?- Nadia me miró con mucho odio. Jamás pensé que iba a ver a Nadia así… cuando estábamos en el orfanato ella me demostraba mucho amor, aunque pensándolo bien, creo que fue un amor condicional… yo me levanté de la silla y me dispuse a abrir la puerta de la oficina. -Espera Clara- me dijo la abuela. Yo volteé a mirarla.-Seguiremos más tarde nuestra conversación… muchas gracias- la abuela seguía anonadada, pero me despidió con un gesto amable, mientras Nadia seguía mirándome como si me quisiera asesinar. Cerré la puerta tras de mí y nuevamente choqué con aquella señorita, la que al parecer es la ex novia de Sebastián. -¿Otra vez tú?- me dijo mirándome de arriba a abajo. -A ver si te fijas por dónde caminas… no puedo creer que personas como tú trabajen aquí…- -Cuida tus palabras- dijo Sebastián y tomándola de un brazo la jaló fuerte hacia él y la hizo entrar a la fuerza a la oficina de la abuela. -En un momento hablamos- me dijo Sebastián, con aquella mirada tan dulce que me debilita. Salí corriendo hacia mi oficina y no entendía lo que estaba pasando… ¡Las dos personas que más me odian en el mundo en un mismo lugar! Pasó algún tiempo y la abuela nos convocó a todos a una reunión. Jamás imaginé recibir dos malas noticias el mismo día, pero sé que debía afrontarlo. -Los reuní a todos aquí para informarles que a partir de mañana mi nieta Ana Vandecoeur se encargará del área de diseño, por tanto, anuncio mi retiro de Casa Vandecoeur. Ya es hora de darle paso a las nuevas generaciones… - los murmullos de los empleados no se hicieron esperar. En cuanto a mi, no podía disimular mi cara de sorpresa… Nadia me miraba y sonreía maliciosamente, como si detrás de ese anuncio existiera un plan macabro. No sé cómo convenció a la abuela de darle su puesto, ya que este es muy importante para Casa Vandecoeur, pero esto es muy grave. - También quiero decirles que a partir de hoy también, será la señorita Jessica Lemieux quien se encargará de las relaciones públicas e internacionales.- Jessica sonreía y miraba a Sebastián, quien lucía incómodo. No podía creerlo, era como una pesadilla tener a estas dos mujeres que me odian tanto trabajando en el mismo lugar. Quería salir corriendo de allí, pero pensé en todo lo que sufrí y en mi misión. No podía permitir que ellas arruinaran todo por lo que había luchado. -Es todo… pueden volver a su lugar de trabajo… Clara, quisiera hablar contigo- La abuela se acercó aprovechando que Nadia estaba entretenida con Jessica. Entramos a su oficina y ella cerró la puerta con seguro. La abuela parecía nerviosa o apurada… -No quiero que nadie nos interrumpa- -¿Pasa algo?- le pregunté. -No… solo quiero pedirte un favor… ¿Puedo confiar en ti y contar contigo?- -Claro que sí- le contesté firmemente.- -Bueno, esto no se lo había dicho a nadie, ni siquiera a Sebastián ni a Sofi… todos sufrimos con la desaparición de mi nieta, sobre todo yo, que también tuve que pasar por la muerte de mi hija… ahora que Ana apareció se llenó en parte el vacío que tenía…- -¿En parte?- pregunté. -Sí, porque a pesar de que la tengo de nuevo a mi lado, en el fondo siento que algo raro está pasando con mi nieta…- -¿A qué se refiere?- la abuela calló por un instante… -Ahora no estoy segura si ella es Ana…- ante sus palabras me puse nerviosa. -No… estoy entendiendo- le contesté. Mis manos empezaron a sudar y mi corazón comenzó a latir fuerte. No podía creer que la abuela tuviera dudas sobre su supuesta nieta… al parecer, Nadia no pudo engañar al corazón de la abuela… -Como te dije antes, su comportamiento, es muy extraño… no es la misma niña… no puedo creer que haya olvidado algo tan importante…- la abuela volvió a hacer silencio, mientras cada vez menos podía disimular mi nerviosismo… -¿Algo tan importante?- pregunté, para romper el silencio. -No, olvídalo… es una tontería- me contestó con una sonrisa. -Nada que venga de usted es una tontería- de pronto mis nervios se disiparon al ver a mi abuela tan vulnerable. Ella me volteó a mirar con ojos de ternura. Me levanté de mi silla y le di un abrazo fuerte. No quería soltarla porque sabía que no la iba a volver a ver más seguido. ¡Como quería gritarle quién era yo realmente! -Eres una chica muy buena y especial…- me dijo acariciando mi rostro. -Quisiera que vinieras a la mansión más seguido a visitarme, ya que no estaré aquí.- yo asentí. -Solo tengo una pregunta para usted- le dije-Si no confía en Ana, ¿Por qué le entregó su puesto?- la abuela endureció su rostro. -Fue Sebastián quien me lo pidió. Me dijo que confiara en él y que la necesitaba cerca. Esas fueron sus palabras. Mi nieta estará bajo su supervisión. De hecho, esa fue la condición que le puse para que ella tomara mi puesto y aunque no le agradó la idea, Ana terminó por aceptar- aún no entendía la forma de actuar de Sebastián. Él desconfía de la supuesta Ana, pero a la vez quiere tenerla cerca… le sonreí tímidamente. -Veo que has mejorado tu relación con Sebastián y eso me agrada, en cambio con mi nieta…- la abuela de nuevo entristeció su mirada. -¿Se llevan mal?- -Es muy extraño porque en su infancia fueron muy unidos, casi inseparables… ahora son como dos extraños, como si nunca se hubieran conocido… ¿Sabes? Los padres de Sebastián fueron mis socios mayoritarios y por mucho tiempo fuimos muy unidos, casi como la misma familia. Ellos constantemente iban a la mansión y Sebastian y Sofi jugaban mucho con mi nieta… Cuando murieron sus padres Sebastián estuvo mucho tiempo deprimido y más al ver a su hermana en esa silla de ruedas… es por eso que yo me encargué de entrenarlo para que tomara las riendas del negocio de sus padres… su juventud y su mente están en esta compañía… ahora te quiero pedir que lo apoyes en las decisiones que tome. Estoy segura de que él quiere lo mejor para nosotros.- Yo asentí tímidamente. -Bueno… debo irme. Tengo que ver a mi yerno.- la abuela se levantó y de nuevo me abrazó. Me dio un beso en la mejilla y salió de su oficina. Me quedé un rato en ella… tenía pocos adornos y algunas fotografías… cuando iba saliendo me encontré de frente a Nadia, quien iba muy contenta al lado de Sebastián y Jessica. -Amor, debemos ir a tu oficina… debo mostrarte los contactos que tengo para el lanzamiento de la colección.- dijo Jessica, tomando del brazo a Sebastián, quien no dejaba de mirarme. Me pregunté por qué me molestaba tanto la presencia de Jessica y más cuando ella se encontraba al lado de Sebastián… Él no dijo palabra alguna y continuó su camino hacia su oficina, junto con Jessica. -¿Por qué esa cara de tragedia?¿Acaso te gusta Sebastián?- Nadia reía con sorna. -Eso no te importa- quise continuar con mi camino, pero Nadia me agarró fuerte el brazo. -Cuida tus palabras, estúpida… y cuídate tú también… no vaya a ser que tengas algún accidente…- Nadia susurró a mi oído. -¿Interrumpo algo?- en ese momento llegó Nancy. Inmediatamente, Nadia me soltó. -¿Qué quieres?- le preguntó. -Nada, solamente vengo a preguntarle a Clara si vamos a almorzar.- contestó Nancy con tranquilidad. Si ella supiera lo peligrosa que es Nadia… -Recuerden que solo tienen una hora para almorzar… ni un minuto más- contestó Nadia y con estas palabras, ella se retiró a la oficina de la abuela. -¿Qué le pasa a esa tipa? Nancy me miró el brazo y su cara cambió el semblante totalmente. -¡Mira como te lastimó! Las marcas de los dedos de Nadia quedaron impresas en mis brazos, al igual que ligeras líneas de sangre producto de sus uñas. En seguida me tapé las heridas con mi otra mano. -Prométeme que no dirás nada- le dije nerviosa…-¡Vámonos!- -Está bien, pero con una condición- -Dime cuál- -Me tienes que contar por qué la nieta de la señora Denise te trató así…- -Está bien…-
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