El reencuentro

1286 Words
Mi mente era un revoltijo de información… en tan poco tiempo había descubierto muchas piezas para armar este gran rompecabezas, pero en lugar de encontrar las piezas que encajan una con otra encontré solo las esquinas. Aún faltaban muchas cosas por descubrir, aunque siento que voy por buen camino. Es extraño que tanto la abuela como Sebastián hayan abierto su corazón a una extraña que llegó un día a Casa Vandecoeur buscando trabajo. Es verdad, Nadia logró engañarlos al principio, pero el corazón nunca miente y sus ojos van aclarando la verdad poco a poco. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo me sentía más obsesionada por resolver este misterio, pero a la vez me sentía sola. Es por eso que tomé la determinación de contar mi secreto a una aliada. Alguien que me había demostrado en tan poco tiempo lo que Nadia no pudo a través de los años. Esta vez había abierto de nuevo mi corazón a alguien que me respetaba y que valoraba quien era sin tener en cuenta mi familia o mi procedencia. Aparte de la hermana Madeleine nadie sabe mi secreto, ahora lo iba a compartir con mi amiga. Nancy me miraba anonadada, como si le estuviera contando una historia de terror. Sus ojos color azul estaban tan abiertos que pudiera mirar el océano en ellos. -Ahora entiendo muchas cosas- me dijo ella aún incrédula. -Debiste haber sufrido mucho.- -Aún me falta por descubrir más- -Y, ¿Qué hay de tu padre?¿Ya lo viste?- -No, aún no me atrevo.- -¿Por qué?- -No es fácil… siento que Nadia me vigila constantemente y temo que le haga algo a alguien que amo… de hecho es un riesgo haberte contado todo esto…- -Entiendo, pero se me acaba de ocurrir una idea.- -¿De que hablas?- -No preguntes más y vamos…- Nancy me condujo hacia una tienda de disfraces que se encontraba cerca del restaurante en donde estábamos almorzando y habló con el encargado. -¿Qué haces?- les pregunté muy nerviosa. -Vamos ahora mismo al hospital… estamos muy cerca y aún nos queda tiempo del almuerzo- -¿Qué?- en ese momento llegó el encargado de nuevo y le entregó dos trajes de enfermera. -Es muy arriesgado- le dije. -Tranquila. Con estos trajes no nos van a reconocer… además ya no hay tiempo de echarse para atrás.- no sé por qué pero no dije nada más y le tomé la palabra a mi amiga, quien iba muy segura de sí misma. -Toma, necesitarás esto también- Nancy me dio unos anteojos grandes. -¿Y esto para qué?- -Esto ocultará tus ojos… su color es muy peculiar… es por si acaso alguien de tu familia se encuentra allá. Llegamos al hospital y ambas nos vestimos de enfermeras. Estaba realmente nerviosa, pero en el fondo confiaba en que todo saldría bien. En uno de los corredores del hospital había un carrito con sábanas limpias. Nancy lo tomó y se dirigió a la recepción. -Disculpe señorita, ¿En dónde se encuentra la habitación de Richard Vandecoeur? Es que somos nuevas y debemos cambiar las sábanas.- La recepcionista nos miró de arriba a abajo incrédula. -¡Claro!, es la habitación 305… recuerden que deben entrar con tapabocas… está en cuidados intensivos.- -Muchas gracias- dijo Nancy sonriente y yo estaba muerta del miedo. Caminamos por un largo corredor que nos condujo a la zona de cuidados intensivos. -Cálmate y disimula tus nervios- me dijo Nancy al llegar a la habitación.-Parece que no hay nadie.- -Qué raro… la abuela me dijo que iba a venir a visitarlo- -No importa, anda, entra y yo me quedo aquí afuera vigilando que nadie venga- susurró Nancy. Entré y había un hombre acostado en la cama, lleno de tubos por todas partes… lentamente me acerqué y me senté a su lado. -Pa… pá- susurré y en ese momento se vino un nuevo recuerdo a la mente… Flashback Me encontraba junto con Sebastián en el sótano. Mis nervios se disiparon mientras él me abrazó fuerte y me decía que todo iba a estar bien, que me quedara a su lado. De pronto la puerta se abrió y mi padre entró. -Tú vienes conmigo- me tomó de la mano y de un jalón me levantó del suelo. Sebastián quedó mudo ante la acción de mi padre y nuestras manos se separaron. -¿Qué pasa?- le pregunté, pero él no contestaba nada. -¡Quiero quedarme con Sebastián!- le grité, pero nunca me soltó. Llegamos al auto y mi tristeza incrementaba. No sabía el por qué de la acción de mi padre… estaba muy confundida. -Es por tu bien… necesito sacarte de aquí.- me dijo mi padre mientras mi corazón se rompía en mil pedazos. Fin del flashback Me dolía verlo así, aunque mi último recuerdo que tengo de él no era el mejor. De un impulso puse mi mano sobre la de él y la entrelacé. Mis lágrimas comenzaron a salir y me solté a llorar como una niña pequeña. -No sabes cuánta falta me haces… papá- le susurré entre llanto. -Quisiera que te despertaras y me dijeras que pasó aquella noche…- de repente, la máquina respiradora que tenía conectado mi padre empezó a acelerarse y él me apretó la mano… -¿Papá?¿Qué pasa?- dije asustada. En seguida entró la abuela. -Señorita, ¿Qué tiene mi yerno?¿Por qué le está sosteniendo la mano?- preguntó desesperada. Yo, por el contrario, no reaccionaba. Estaba sorprendida de que la abuela hubiese entrado así a la habitación de mi padre… ella me miraba como si me conociera de antes, pero reaccionó rápido y se asomó a la puerta. -¡Un médico!- gritó. Mientras tanto y como pude, me liberé de la mano de mi padre. En seguida entraron médicos y enfermeras a la habitación. -Salgan por favor- dijo uno de ellos. Ambas salimos casi empujadas. Afuera, la abuela me miraba fijamente y frunció el ceño. -¿Quién es usted y qué estaba haciendo con mi yerno?¿Por qué reaccionó así?- ante estas preguntas me puse muy nerviosa… iba a contestar cualquier cosa, pero por fortuna mi amiga salió de la nada. -Tenemos que ir a urgencias… disculpe señora- Nancy me tomó del brazo y salimos casi huyendo de allí sin darle tiempo a la abuela de decirnos nada. Ya fuera del hospital miré a mi amiga con ganas de asesinarla por haber incumplido su promesa de vigilar la puerta. -Perdóname… ya sé lo que estás pensando… llegaron unas enfermeras a decirme que necesitaban que arreglara una habitación para un paciente que iba a llegar… como pude escapé de ellas y por lo que veo llegué justo a tiempo antes de que la señora Denise te descubriera…- -Está bien, muchas gracias…- le contesté desanimada. -¿Pasó algo allá adentro?- me preguntó Nancy quien notó mi cara de preocupación. -Mi padre… no estoy segura, pero parece que reaccionó- -¿Qué? ¡Cuéntame!- -Muy bien, pero démonos prisa, no quiero llegar tarde a nuestro trabajo y darle motivos a nuestra nueva jefe para que nos reprenda.- En el camino le conté a Nancy cómo había sido el reencuentro con mi padre y lo que había sentido. -No te preocupes… estoy segura de que él se despertó… ya verás que pronto podrás recuperar todo lo que te pertenece… y quiero que sepas que tu secreto está a salvo conmigo… te ayudaré en lo que más pueda…- Le agradecí el gesto a Nancy y aunque al principio tenía dudas si contarle o no mi secreto, me alegra contar con alguien en quien confío para llevar a cabo mis planes y hacer justicia de una vez por todas.
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