Sorpresa

1304 Words
***Flashback*** Me encontraba jugando a las escondidas en la gran mansión Vandecoeur junto con Sofía y otras niñas que había invitado a mi casa después de la escuela. Como siempre, Sofía contaba hasta 50 para que nosotras nos escondiéramos. Todos los lugares eran muy obvios, así que decidí esconderme en lo más profundo del sótano, así me muriera del miedo, a pesar de las pequeñas ventanas en donde el sol se colaba. Pasó mucho tiempo y Sofía no pudo encontrarme, así que me declaré vencedora… sin embargo, mi alegría se vio opacada por la intensa lluvia que había comenzado a caer. En el sótano ahora todo era oscuridad y mi corazón se comenzó a acelerar… los rayos sonaban tan fuertes que parecía que el cielo se fuera a caer sobre nosotros. Llevada por la angustia y el miedo me acurruqué al lado de un sofá viejo y comencé a llorar. Cubrí mis pequeñas piernas con mis brazos y bajé la cabeza… en cada rayo que sonaba un grito salía de mi boca. Poco tiempo después unos brazos un poco más grandes que los míos me rodearon. Sentí un calor acogedor y la paz volvió a mi mente. -No te preocupes… no estás sola. No tengas miedo, aquí estoy- escuché la voz más tranquilizadora que existía en el mundo. ***Fin del flashback*** -Ven, necesitas descansar- la voz de Sebastián me devolvió a la realidad. Aún llovía muy fuerte… -No quiero estar sola- dije de repente y no sé por qué lo hice. -No me iré hasta que te hayas dormido- Me contestó mi jefe. Con cuidado, Sebastián me acostó en la cama como si fuera una muñeca de porcelana. Luego se acostó a mi lado. Sentí un cosquilleo extraño dentro de mí, y antes de que pudiera decir otra palabra, un segundo trueno retumbó en la habitación. Por segunda vez grité fuerte y puse las manos en mis oídos. Sebastián las quitó suavemente y me abrazó de nuevo. En ese instante mi cuerpo que estaba temblando del frío y del susto se empezó a relajar. Lentamente cerré mis ojos y poco a poco el sueño me fue ganando. A la mañana siguiente, el sol se empezó a asomar por las ventanas de la habitación. Confundida por lo que había pasado la noche anterior, me sentí extraña en el lugar en donde me encontraba. Sin embargo, recordé que dormí con mi jefe y de pronto di un salto fuera de la cama. Miré a mi alrededor y no vi a nadie, pronto la tristeza invadió mi ser, pero al ver el reloj que marcaba las 7 y 30 mi sentido de la responsabilidad se activó. Me apresuré rápidamente para estar lista y sin éxito busqué mi celular por todas partes hasta que al fin lo encontré debajo de las sábanas. Lo revisé y tenía 3 llamadas perdidas de la hermana Madeleine. ¿Qué diría ella si hubiera sabido que pasé la noche con un hombre soltero después de inculcarme la decencia y la prudencia? Dejé de pensar en esas cosas y corrí para tomar un taxi y llegar a la oficina temprano. Me subí al ascensor y mientras bajaba empecé a pensar en cómo le iba a dar la cara a mi jefe después de pasar una noche con él… Llegué finalmente al lobby del hotel y cuando crucé el umbral de la puerta mi sorpresa fue tan grande porque vi el auto de mi jefe justo en la entrada del hotel. Mi cuerpo se paralizó completamente y no pude pronunciar palabra alguna. -No te demoraste tanto… eres igual de rápida a…- ¡Maldición! Si sigo así me va a descubrir muy pronto. -¿Qué haces aquí?- de repente se me dio por preguntarle. -Esperándote… ¿Acaso no es obvio?- -No es necesario… tomaré un taxi.- -Oye… no me vas a dejar con la puerta abierta… ¿No es cierto?- -No quiero que me vean llegar contigo- Sebastián pensó mejor las cosas. -Está bien, te dejaré una cuadra antes, para que estés más tranquila- una vez más acepté su proposición. El camino a la oficina fue bastante incómodo. No quería hablar de lo que pasó anoche y sabía que en cualquier momento Sebastián lo iba a mencionar, pero para mi sorpresa no pronunció palabra alguna. -Está vez eres tú quien permanece callado- se me ocurrió decirle. -No quiero decirte nada que te haga sentir mal o incómoda.- Agradecí su gesto. -Te quiero pedir un favor… no quiero que nadie se entere de lo que pasó anoche… ni siquiera la señora Denise… ¿Me lo prometes?- Sebastián me miró muy serio, resopló y finalmente asintió con la cabeza. Llegué finalmente a la Casa Vandecoeur y como lo habíamos planeado, Sebastián me dejó una cuadra antes. Me bajé y empecé a caminar pero se me dio por mirar hacia atrás y me di cuenta de que Sebastián me seguía con la mirada hasta que entré a la compañía. Me dirigí rápidamente a mi escritorio y allí me esperaba Steve. Mis compañeras aún no habían llegado. -Hola Clara, ¿Cómo estás?- estaba muy sonriente y amable conmigo. -Muy bien…- le contesté fríamente. -Me alegra. Quisiera saber cómo te has sentido en estos días que has estado trabajando para nosotros… ¿Estás contenta?- -Sí, me siento bien, gracias por preguntar.- dije mientras me acomodaba en el escritorio. -Qué bueno, oye y ¿Cómo te ha parecido el ambiente laboral?, sobre todo tu relación con el jefe…- su pregunta me hizo sentir nerviosa, pero disimulé mi estado. -¿A qué te refieres?- -A lo laboral, por supuesto- - No he tenido problemas con él.- él asintió con la cabeza. -Está bien… cambiando un poco de tema… tengo dos entradas para el cine esta noche… me preguntaba si quisieras ir conmigo.- me dijo acercándose un poco más a mí. En ese momento entró Melanie quien me miró con ojos de asesina. Steve se incorporó de nuevo. -No se preocupen por mí… no quería interrumpir.- Melanie salió de nuestra oficina dando un portazo. Sin embargo, a Steve le importó poco la actitud de Melanie. -Espero una respuesta positiva al final de la tarde.- y sin darme la oportunidad de decir algo salió de la oficina. En seguida entró Marian , quien se dio cuenta de la actitud de Melanie. -¿Qué le pasó?- me preguntó, refiriéndose a Melanie. -No lo sé…estaba hablando con Steve y Melanie entró a la oficina…- -Ah, ahora entiendo- dijo casi riendo. -¿Qué pasa?- -Nada, solo que Melanie y Steve fueron novios y terminaron hace poco… creo que ella aún sigue enamorada de él… no se da cuenta lo imbécil que es…- El resto de la mañana tuve que aguantar las miradas llenas de odio por parte de Melanie, hasta que en una oportunidad se acercó. -El jefe te necesita en su oficina… vaya que si eres rápida con los hombres.- me dijo Melanie, de manera sarcástica. -Si te refieres a Steve, en ningún momento le di confianza para su invitación… de hecho la iba a rechazar cuando llegaste.- Melanie me miró incrédula. -No parecías esa clase de chica… veo que me equivoqué.- y dicho esto se sentó de nuevo en su escritorio. Quería arreglar las cosas con ella para evitar un mal ambiente, pero recordé que me había dicho que Sebastián me necesitaba en su oficina. Pronto sería la junta sobre el lanzamiento de la colección y necesitaba de igual manera ultimar detalles con él, ya que la abuela Denise no estaba hoy en la casa Vandecoeur. Subí rápidamente hacia el penthouse del edificio y toqué la puerta de mi jefe. -¡Adelante!- escuché la voz de Sebastián. Sin embargo, al abrir la puerta, me encontré con una sorpresa que me dejó helada de la cabeza a los pies…
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