Mi nombre es Clara

1448 Words
Llegué un día antes de la entrevista de trabajo y comencé mi búsqueda por un lugar para quedarme. Encontré una habitación económica pero muy peculiar, en uno de los hoteles de la ciudad, cerca de la Casa Vandecoeur. Estaba claro que no me podía quedar mucho tiempo allí, pero ya me las arreglaría para encontrar un espacio para mí. Me metí a la ducha mientras escuchaba las noticias y algo llamó mi atención. La familia Vandecoeur anuncia que ha encontrado a la heredera Ana Vandecoeur quien desapareció hace 10 años en un accidente de tránsito… estaremos informando… ¿Qué? Estaba muy confundida. No podía creer lo que estaba escuchando…¿La hermana Madeleine me mintió? No puede ser posible… entonces no me hubiese ayudado con mis estudios y este plan que ella elaboró para mí… lo único que se me podía ocurrir es que alguien tomó mi lugar, pero…¿Quien? Y ¿Para qué? La noticia definitivamente me afectó mucho, tanto así que no quise probar bocado y tampoco descansé muy bien. Al día siguiente me levanté temprano y organicé mis diseños para la entrevista de trabajo. También me alisté y me puse un traje elegante que la hermana Madeleine me ayudó a escoger y así salí del hotel caminando hacia la Casa Vandecoeur. Mi corazón se sentía triste sin razón alguna, lleno de nostalgia por volver a ver a mi familia, una familia por la que no tengo recuerdos… no sé quiénes son, ni cuántos son… estaba a punto de cruzar una calle y mis ojos se posaron en una anciana que iba caminando sin rumbo fijo. Entonces me di cuenta de que venía un carro a toda velocidad. Rápidamente me tiré sobre la anciana y la aparté del camino… caí a un lado de la acera junto con la anciana quien lucía asustada. -¿Está bien, señora?- verifiqué que no tuviera ninguna herida. Al mirar su rostro mis recuerdos se empezaron a despertar… por mi mente pasaron imágenes vagas de la misma anciana, pero un poco más joven. -¿Ana? Preguntó. -No… señora, me llamo Clara.- sin embargo y a pesar de haberle dado mi nombre, la anciana me miraba extrañada. Yo la ayudé a levantar. -Te pareces tanto a mi nieta…- me dijo.-Por un momento pensé que eras…Ana- -Me alegra mucho que esté bien… tengo que irme- le dije. Sin embargo fui a buscar mis diseños los cuales se encontraban en el suelo, algo sucios. Lamenté mucho mi suerte y traté de limpiarlos sin éxito. -¿Qué tienes allí?- me preguntó la anciana. -Son… mis diseños… tengo una entrevista en la Casa Vandecoeur- le dije nerviosa.- En serio debo irme- -Espera un momento- me dijo la anciana.-¿Puedo verlos?- me extrañó mucho que ella me hiciera esa petición, pero por alguna razón accedí. La anciana tomó mis diseños y los ojeó uno a uno. -No están nada mal- murmuró. -Por favor, ya debo irme…- le dije. -Está bien… debo agradecerte… te debo la vida- -No es necesario…- le dije y sin más me dirigí hacia la Casa Vandecoeur. Cuando llegué observé a mi alrededor la Casa Vandecoeur. Era un sitio grande, con personas que iban y venían… diferentes modelos, cámaras, diseñadores, diferentes colores y estilos. Caminé algunos metros hasta que me encontré con la recepcionista. -Hola, mi nombre es Clara Boudier… vengo por una entrevista…- -Ah sí…- me interrumpió la mujer quien me miraba de arriba abajo.-Llegas algo tarde… no creo que el jefe te atienda… es muy estricto con los horarios- -Por favor…¿Puedes intentar?- Ante mi insistencia, ella levantó el teléfono e hizo una llamada… - Estás de suerte… la oficina del jefe se encuentra en el último piso- me dijo la recepcionista. -Muchas gracias- le dije apurada. Subí en el ascensor rápidamente, pero al salir me tropecé con una mujer, quien traía una taza de café en sus manos. -Fíjate por donde caminas… ¡Eres una tonta!- exclamó la mujer. Esta era alta y muy bella. -Discúlpeme, no era mi intención- quise ayudarla a limpiar, pues alcancé a tirarle un poco de café en su vestido, pero ella rechazó mi ayuda. -¿Quién eres tú y qué haces aquí?- preguntó -Yo… vengo para una entrevista de…- en realidad estaba muy nerviosa, pero la mujer me interrumpió. -¿Ah sí? Pues dudo mucho que entres a trabajar en esta compañía… me pareces muy torpe para cualquier cargo que aspiras- después de estas palabras mis nervios se disiparon. -No tengo por que aguantar sus insultos, señorita y si me permite, me están esperando para una entrevista.- Quise continuar mi camino, pero la mujer me detuvo de un brazo. -¿Quién te has creído? ¿Cómo te atreves a hacerme semejante desplante?- cómo pude, me solté de su agarre. Estaba dispuesta a contestarle de nuevo, pero una figura apareció detrás de mí- -¿Qué sucede aquí?- preguntó una voz masculina. -Sucede que esta tonta me tiró el café encima, amor- dijo la mujer. -Aparte me dejó hablando sola.- -Lo del café fue un accidente… además, usted trató de humillarme- le dije con seguridad. Sin embargo, la mujer intentó decirme algo pero el hombre la interrumpió. -Basta, Jessica… te he dicho mil veces que no seas despectiva con las personas.- -¿Te vas a poner de parte de esta…- -¡Dije que fue suficiente!- la mujer se quedó tiesa en su sitio- Vete de una vez… sabes que no me gusta que vengas a la oficina- ante estas palabras, la mujer subió al ascensor y se retiró. El hombre continuó. -Señorita… supongo que usted debe ser Clara Boudier, ¿No es cierto?- entonces me volteé y lo que sucedió es indescriptible. El hombre me miró impresionado y extrañado a la vez… No podía negar que era guapo y yo sentí cierta atracción por él… -Eh… entre por favor- Me dirigí hacia su oficina y me senté frente a él. El hombre no paraba de mirarme… -Disculpe la pregunta…- le dije- ¿Por qué me mira tanto?- el hombre se puso nervioso. -Eh… no es nada… Mi nombre es Sebastián… Es que te pareces mucho a… no, es imposible…¿Trajiste tus diseños?- -Sí, por supuesto- Sin embargo, mis diseños estaban sucios por el accidente de la señora. La cara del CEO se transformó totalmente al verlos. -¿Esto es una broma?¿Como se le ocurre aparecerse a una entrevista de trabajo con estos diseños tan sucios? ¡Esto no sirve para nada!- Entonces, Sebastián tomó mis diseños y los botó la canasta de la basura. -¡No!- exclamé de repente y me levanté de la silla -¿Cómo se atreve a botarlos? Es el trabajo de toda mi carrera universitaria…- -Está es una empresa que tiene prestigio y lo que pedimos es que las personas que trabajen para nosotros tengan pulcritud en todos los sentidos… esto que vi no es ni la tercera parte de lo que pedimos.- mi ingreso a la compañía estaba en peligro… tenía que hacer algo antes de que me sacara de aquí. -Por favor… ha sido mi sueño trabajar para esta compañía desde que inicié mi carrera… le pido que mire de nuevo mis diseños… es que cuando venía para acá…- -Ahórrese sus excusas, señorita… esta entrevista ha terminado… por favor, retírese- dijo Sebastián. La ira había comenzado a apoderarse de mí nuevamente… -Muy bien, me retiro… pero lamento mucho que usted sea…- -Que yo sea qué, señorita…- -Nada, olvídelo…- saqué mis diseños de la basura y salí furiosa de su oficina… pronto las lágrimas empezaron a caer sobre mis mejillas y lamenté mi mala suerte… no logré ingresar a esta compañía… ahora tengo que pensar una manera diferente de averiguar lo que realmente pasó hace 10 años. Iba a tomar el ascensor y cuál fue mi sorpresa que cuando se abrió la puerta del mismo salió de él la misma señora que había salvado de ser atropellada. -Niña…¿Qué te pasó?- ella secó mis lágrimas con un cariño que jamás había sentido… sus manos eran suaves y me dejó impresionada… en realidad, sentí mucha paz y tranquilidad. Entonces, Sebastián salió de la oficina y vio a la anciana junto a mí. -¿Por qué no se ha retirado, señorita?- le iba a contestar, pero la anciana me detuvo. -Eres un grosero… ¿Cómo es que me ves y no me saludas?- la cara del CEO de la empresa más importante del lugar cambió totalmente. Parecía doblegado, como si su vida dependiera de esta anciana. -Perdóname abuela…- ¿Abuela? No estaba entendiendo nada, pero lo que sucedió a continuación me dejó sin palabras…
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