Observé a la chica que estaba sobre la cama. Se encontraba boca abajo, con unos auriculares en los oídos, y hojeaba un libro de poesía. Tenía el pelo castaño, que le llegaba hasta unos centímetros debajo de los hombros. Su cintura era increíblemente fina. Era delgada, pero su trasero era enorme. Un trasero gordo, avasallante, perfecto. Me quedé un rato mirándola. No me había escuchado entrar, ya que estaba escuchando música a todo volumen. Estaba claro que se trataba de la pareja de Julio. Mamá había advertido que era muy joven. No obstante, esta chica parecía ser casi una adolescente, aunque supuse que cuando le viera la cara automáticamente se develaría que era un poco mayor. Pero aún así tendría una edad muy cercana a la de Matías y Juanjo, mis primos. Sería difícil para ellos tener a

