Capitulo 6: Será mi ventana?

1686 Words
Pasión, si esa es la palabra. Alan me tomó por la nuca y me atrajo a su boca nuevamente. Su sabor a menta me volvía loca. Me aferre a su cuello mientras él bajaba sus manos hasta mis muslos, los acaricio y los apretó. No tuve tiempo de nada cuando de repente me levanto y me llevó hasta la mesa, me sentó en esta y comenzó a besar mí cuello. Iba desde el cuello hacia mis labios y de mis labios al cuello. Este hombre sí que sabe cómo hacer que caiga completamente a la pasión. Le acaricie el pecho y empecé a dejar besos húmedos en este.El no perdió tiempo y bajó su boca hasta mis pechos, a los que también atendió de una manera única. Sabía que había perdido cuando llevó sus manos a mí pubis y comenzó a tocar dentro de mi ropa interior, y si!, debo decir que sentí estar en la gloria. Me masturbo de tal forma hasta arrancar gemidos que ni yo sabía que podía hacer. -Vamos - me dijo, levantándome para entrelazar mis piernas en su cintura y así llevarme a una habitación, supongo que era la principal. A pesar que estaba pérdida en sus besos y caricias la pude observar, había una cama grande en el centro y las paredes eran todas grises, como el gris que definía mí vida en estos momentos. - Hey - me tomó suavemente el rostro para que lo mirara.- ¿Dónde te fuiste? - continuó susurrando. - No me fui, estoy acá. - Eso no es verdad, tu mente se fugó. Si estás incómoda o no quieres seguir solo tienes que decírm… - No… - conteste a prisa - si quiero seguir… solo…solo tonterías, mejor besame. - En ese caso, no me hace falta que hagas o digas algo. Déjamelo a mí, yo me encargo de todo, deja que te complazca - sin más palabras me recostó en la cama comenzando a dejar besos húmedos por todo mí cuerpo. Este hombre sí sabía lo que hacía, si sabía cómo darle placer a una mujer. Se levantó para sacarse lentamente el pantalón, dándome un verdadero espectáculo tan solo de ver cómo se desvestía. El sabe lo que tiene y que visualmente es puro fuego, no sé en qué momento mi vestido fue retirado por él, seguro debe estar tirado en algún lugar de la habitación. Se empezó a deslizar sobre mí cuerpo hasta que llegó nuevamente a mis pechos, llenándonos de besos y pequeños mordiscos qué me hacían tocar el cielo, con sus dedos empezó a acariciar mis hombros hasta que suavemente bajo el bretel, pasó a mí otro hombro haciendo lo mismo. A esta altura no se de mi conciencia, solo se lo mucho que estoy disfrutando del momento que este hombre me está regalando. - Eres hermosa - dijo mirándome fijo a los ojos, con una mirada sensual, firme y segura. Mí interior explotaba y sentía que en cualquier momento le empezaría a rogar si no se apresuraba. - Es la mejor vista que he tenido - dice cerca de mí oído con su voz ronca, varonil.- Si la perfección existiera, tendría tu nombre. Besa mi lóbulo para regresar su vista a mis ojos mientras se coloca correctamente entre mis piernas, así, con nuestras miradas cruzándose comienza a penetrarme. Podría compararlo a una primera vez con lo despacio qué comenzó, disfrutando cada embestida. Me dolía, no como la primera vez, pero me dolía, no lo entendí al principio pero recordé que hacía tantos años que no estaba con alguien, solo era necesario acostumbrarme a él. Escucharlo gemir mientras entraba y salía de mi hacía qué me sintiera una Diosa siendo venerada, era por mi, yo provocaba esto en él. Todo se volvió más intenso cuando él empezó a moverse más rápido. Notaba sus ganas y su intensidad al besarme, sus movimientos sin freno, sus gemidos y los míos uniéndose, nuestros cuerpos sudados, disfrutando del placer. Si, placer, locura, desesperación, sentía todo a la vez, no pude detenerme de gritar su nombre cuando el orgasmo me invadió. Inmediatamente llegó su liberación también, la cual venía acompañada de mi nombre. Cayó sobre mí, tratando de recuperar la respiración. Unos minutos después se colocó a mi lado acariciando mí brazo con la yema de sus dedos mientras me miraba. No hacían falta las palabras,tan solo beso mí frente y me abrazo. Mis ojos se humedecieron porque en ese abrazo sentí la protección y la paz que hacía años anhelaba. Estaba sola, la soledad se había vuelto mí compañera todos los días y aunque me llenará de trabajo, la soledad seguía ahí. Al llegar a la casa, al entrar en mí habitación, en lo grande que había quedado mí cama, todo me gritaba la palabra "soledad". Es verdad que estaba rodeada de gente con la que me reía y conversaba un rato pero al darme vuelta la soledad seguía mirándome desde un rincón cuando dejaba que tuviera vida por un instante. Abrí mis ojos y estaba en una cama que no era la mía, me tomé un momento porque me había dormido de una forma tan profunda que no sabía si era de día o de noche. El olor a café llegó a mí nariz, me levanté poniéndome una remera que encontré en la habitación, ésta me cubría parte del cuerpo, era suficiente para ir hasta la cocina. Cuando entre lo vi ahí, sirviendo el café en una taza. - Buenos días, ¿te desperté? ¿Hice mucho ruido? - preguntó con una linda sonrisa de lado. Sonreí - No, pero si llego a mí el olor a ese café, huele delicioso. - Es café árabe, es mí favorito - Lo quiero probar, hace mucho que no tomo café. - Eso es un pecado grave - pone su mano en el pecho de forma dramática - toma, está en el punto justo a mí criterio.- extiende una taza con café dentro mientras se queda observando, esperando mi veredicto acerca de su café árabe. - Está rico. - digo con una sonrisa después de dar un sorbo. Nos quedamos un momento en silencio pero debo decir que para nada era incómodo. - Yo no sé cómo decir esto pero…yo no soy así, no ando acostándome con mujeres todo el tiempo y menos si no las conozco. - rompe el silencio -Y eso me lo dices por...? - pregunto dudosa. - Lo que pasó anoche, me gustó - pasa sus manos por su cabello - no no, en realidad me encantó, me sentí de una forma… no sé cómo explicarlo pero si tengo miedo que pienses mal o incluso que no me vuelvas a hablar. - Y porque haría algo así?, Alan, somos adultos y la situación se prestó para que pasará lo que pasó. No voy a salir corriendo y gritando que fue un error o que no quiero que me vuelvas a mirar o hablar. Mucho menos porque estoy disfrutando en verdad esta taza de café - señalo la taza en mis manos - así que relájate si? - trato de tranquilizarlo. Realmente pienso eso, no veo problema en que dos adultos disfruten su sexualidad. Río un poco para aligerar su ambiente a lo que él me sigue y ríe también. - Mejor cuéntame, hace cuánto estás en la casa?, Franco no me había comentado nada. - Hace dos meses - responde mirando su café - estoy preparando la zona sur, no había plantado ahí. Es un trabajo pesado porque he preparado la tierra y ahora estoy con el paisajismo que quiero poner, aunque me dio libertad para las elecciones. - regresa su mirada a mi - Me dijo que es una sorpresa. Por eso no me haz visto con el resto de los empleados. - Ese tipo de cosas es muy de Franco. Le encanta dar regalos y sorpresas, es la forma que tiene de manifestar que eres especial para él. Ayer tuve que decir muchas mentiras para que Val suba al avión que los ha llevado a París. Ella debe estar feliz. - sonrió de imaginar lo felices qué deben estar ese par ahora. - Se quieren mucho. - dice pensativo - Son la pareja ideal. Ahora que lo pienso, a ti te gusta París? Les podrías haber pedido que te lleven. - dice tomando un poco de su bebida. - Hace mucho que no tenían una escapada solos, además las intenciones ocultas es que quieren agrandar la familia, no puedo ir a estar en el medio como si fuera una suegra - reímos - Además, París me trae recuerdos que prefiero olvidar. El dio otro sorbo a su café y todo quedó en un momento de silencio. Así pase todo el día conversando con Alan, incluso preparó el almuerzo y luego la cena. Fue un día diferente. Para cuando terminó nuestro día, fuimos a casa juntos ya que se ofreció a acompañarme. - Gracias, aunque no era necesario, no me Iba a perder y los chicos de seguridad están haciendo sus rondas. - Acabas de tirar al suelo el intento de hacerme el hombre protector.- ese comentario nos hace reír a la par. - Bueno, gracias de nuevo hombre protector. - soy recompensada con una linda sonrisa. Giro y empezando a caminar para entrar a casa. -Clara, - me llama. - Quiero que seamos amigos en lo posible, empezamos mal o nos adelantamos muchos pasos pero no quiero que esto quede así. Disfruté mucho el día de hoy. - Me parece perfecto, seamos amigos. - extiendo mi mano para estrecharla con la de él, en señal de un acuerdo. - Perfecto, mí señora Luna. No pude evitar sonreír antes de girar para ingresar a la casa, llegó hasta mí habitación llendo directo a la ducha. Me sacó la ropa y entro en esta. Cuando el agua cae sobre mí cuerpo sonrió, me duele la cara de tantas veces que sonreí este día. Y por qué no, me atrevo a pensar que tal vez está sea la ventana que se abre para tener un poco de felicidad. ❤️❤️❤️
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