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2137 Words
"TREN A LA LOCURA" Su silencio me quemaba la piel, este presente cómo si se tratase del mismo aire, estaba serio—podría jurar que se veía molesto—Quizá nervioso o confundido. Su miraba estaba matándome de una manera veloz, tan grande que seguro se trataba de flash. Miré cómo Drey y Danik espiaban con un par de relucientes sonrisas en su rostro, noté de inmediato que eso era lo que buscaban. Malditas. —Yo... Tengo que irme—, Me levanté rebuscando en mi bolso dinero—. Nos vemos Uriel. —Siéntate—, Ordenó autoritario, noté cómo se miraba bastante molesto de por sí. Quedé helada. Nunca me había hablado como lo habría hecho ahora, sus ojos me miraban bastante molestos, me senté y miré hacía a un lado, me sentí mal al escuchar como me había hablado como... Si fuera un ser despreciable. — ¿Desde cuándo lo sabes?—, Siseó. Relamí mis labios incómoda— ¿Por qué te vas? Juego con el hilo de mi blusa y miro hacia otra parte. —Juls... —Casi una semana—. Admití mirándole, soltó un suspiro lleno de pesadez. Frunce los labios pero no dice nada, parecía querer asesinarme con la mirada, ¿Me había metido en problemas con uno de los cinco? — ¿Por qué?—. Tomé una bocanada de aire, pensando en una mentira—, La verdad Julieta. —Yo... Me quede sin trabajo, Gisela me hizo prometerle que sí no funcionaba en dos lugares más regresaría a California, mis primas me recibirían si no quisiera quedarme en casa y podría trabajar con mis padres—, solté con velocidad sus cejas se fruncieron—, Así que... — ¿Te despidieron de nuevo?—, Gruñó, furioso. La vena del cuello comienza a verse, bajo la mirada culpable y niego. —Jamás me contrataron, no quería que destruyeras el restaurante de aquel hombre—, Susurré—. Solo... —Yo puedo darte trabajo—, Dice aún molesto. —Pudiste haber acudido conmigo, con Gael, Caleb, o los tontos gemelos. —Pude, pero no—, admití—, No me gusta que ne solucionen la vida... —Maldita sea Julieta por qué no me dijiste nada—, Farfullo. —No creí que quisieras saberlo. —Creíste mal princesita. —Igual, ya no puedo hacer nada, iré a California—, Resoplé—, Tengo el vuelo ya y... Me mira y sonríe apenas parece que una idea cruzo su mente. —Yo lo haré. —Tú, ¿Qué harás?—, Fruncí la nariz. —Fingir ser tu novio princesita—, mencionó obvio. Miré hacía mi alrededor y noté que las chicas ya no estaban, bueno, Drey... —No. No puedo mentir—, murmuré apartando la mirada—, Mamá siempre descubre cuando miento. —¿Me conoces?—, Paso su mano por sus bolsillos para sacar dinero dejándolo en la mesa—, Ahora ven. —¿Por qué querrías ayudarme? Me guiño el ojo y sonrió con diversión. —Ven, te llevaré a casa. Caminamos hacia afuera y se detiene afuera de un auto Audi n***o. —Creí que tenías una motocicleta... —La tengo, pero eres muy miedosa para ello, sabía que estarías aquí—, resopló—, Así que vamos. Río y subimos a su auto, comienza a conducir y me recargo en la ventana mirándolo. Está serio, miro el color de sus ojos y lo hermosos que son, junto con esas pestañas largas que se carga. —Gracias. Me mira de reojo como si no entendiera de que era lo que estaba hablando. — ¿Por qué princesita?—, Curiosea. —Por ayudarme. —Te va a costar. Parpadeo varias veces confundida y ladeo la cabeza, ¿Costarme? ¿Algo así como conptar un novio? — ¿Ah? —Te costará un beso. DREY Había evitado a Caleb estos últimos días, no fue hasta que lo encontré fuera de ese café, su mirada se encontraba completamente divertida. —Danik, preciosa. ¿Podrías decirle a tu amiga que quiero hablar con ella?—, Rodé los ojos. —Te escucho, tarado. Te tengo a dos pasos de mí—, le señalé—. Más no quiero hablar contigo. —No puedes decirle que no a los cinco—, canturreo Danik. Apenas dijo eso el brazo de Caleb paso por mi hombro y comenzó a caminar conmigo, aún no pensaba con claridad, a pesar de haber terminado con Luke desde hace unos días creía que habría estado mal aquel beso. —¿Qué quieres Caleb?—, le dije separandome de él—, Te lo dije antes, lo sigo pensando. No seré parte de tu lista interminable de chicas con el corazón roto. —Jamás podría romperte el corazón—, prometió—, ¿Qué no te has dado cuenta Drey? —¿De qué...? —Qué me gustas, ¿No te lo deje evidente ya?—, Me dijo mirándome a los ojos—, sólo déjame conocerte, se que puedo enamorar tu corazón. —O dispararle. —Bonita...—, Me tomó de las mejillas—, Jamás haría algo para romper tu corazón. Lo prometo. JULS Las comisuras de mis labios tiemblan y niego aguantando la risa, miro el semáforo se pone en rojo, me acerco a él y le sonrió aún más, beso su mejilla y le guiño. —Pagado—, Solté una risita nerviosa. —Tramposa—, Rodó los ojos con un bufido. — ¿Yo? Para nada Sonríe pero niega, me acomodo en mi asiento y enciende la radio, la canción de She is not me resuena, fruncí la nariz levemente, era de mis canciones favoritas, ¿Él podría saberlo? —Lo eres, princesita. Aquel modo en el que me dijo en la cafetería resuena de nuevo en sus labios, logrando un cosquilleo en el vientre—aquellas mariposas—le miré. — ¿Por qué princesita? Me mira de reojo para sonreirme con suma diversión, pero no me dice nada. Durante todo el camino se mantiene en silencio durante todo el camino, apenas nos adentramos al edificio y se estaciona pienso en ello.En muchas cosas. Deseaba saber más de él. Apenas bajamos del auto le miró con una sonrisa tímida. — ¿Tienes algo que hacer?—, Le preguntó a lo que niega. —Hice galletas, ¿Quieres pasar?—, le dije con aquella sonrisa tímida. — ¿Cocinas?—, me preguntó con tranquilidad—, Interesante. Asiento y él sonríe. —Mientras no me envenenes con gusto. Comienzo a subir las escaleras y él me mira confundido. — ¿Por qué no utilizas el ascensor?—, señaló lo obvio. —No me gusta, aparte es segundo piso, puedo subir escaleras. No me dice nada, ambos subimos, yo antes que él y aquel silencio se vuelve más notorio cuando llegó fuera de mi departamento, la puerta estaba abierta y la ventana rota. Un nudo se hizo presente en mi garganta recordando los anónimos, con rapidez ne adentre a mi hogar notando cómo todo se encuentra hecho pedazos. Habían hecho ruinas de mi casa. —Princesita quédate aquí, iré a ver—, Me ordenó. No lo escuché, corrí a mi habitación notando la nota junto a la ventana, mis cejas se fruncieron y sentí como mi sangre bajo justo hacía mis pies... "¿No sabes acatar órdenes? LAR-GA-TE. Seunda advertencia, vete de aquí, deja de engatusar a Uriel maldita perra. —D" Regreso en mí cuando escucho pasos, presionó la nota en mi mano con el corazón latiendo a mil, creí que podría fingir que esto no sucedía. —Dámela—, me ordenó de nuevo con frialdad. Me sentía extraña, con mil motivos para irme... Eso me asustaba con demasiada fuerza, quizá debía de escucharle. — ¿D-Darte qué?—, Titubeo presionando más ma nota. Se acerca más a mí y me mira con los ojos entrecerrados, se miraba completamente furioso, ¿Lo estaba conmigo? —Dame la nota—, Repitió con enojo. Niego y me acorrala toma mis muñecas y las pone sobre mi cabeza dejando la hoja a plena vista, forcejeo pero él es más fuerte que yo por muchísimo, me sentía aturdida, ¿Era por mí? ¿Estaba furioso conmigo? Se acerca y deposita un pequeño beso logrando que baje mis defensas... Logra quitarme la nota y comenzar a leerla. — ¡Dámela!—, Le pedí con un chillido—, No tiene nada que ver con... — ¿Segunda advertencia?—, Interrumpió con cólera—, ¿Qué rayos esta pasando en tu vida Julieta? —Y-yo... ¿Quieres café?—, Susurré. —Te han amenazado antes—, Afirma. —Bien, nos vamos en dos días a California, ¿Puedes quedarte con Drey? O conmigo. —Yo... No sabía que decirle, sentía que me estaba volviendo loca. —Tienes razón, conmigo sería más seguro, tengo una habitación extra princesita, guarda la ropa que llevaras, y nos iremos a mi casa. —Tengo que llamar a que arreglen las ventanas... Y pintar las paredes—, Dije al notar que tenían pintado de rojo. —Y limpiar. "Tienes el poder de terminar antes de que inicie". —Tengo eso cubierto, prepara tus cosas—, Me dijo sonriendo de lado—, Lo arreglaré. *** —¡Ay dios mio! ¡Es tan dulce!—, Chilló con emoción Drey—, ¡Es algo asombroso! —Me ayudara, nos vemos en la mañana temprano en el aeropuerto—, Le pedí. "¡Drey! Te juro que si no bajas ahora mismo le diré a mamá que fue tu culpa" Escuché a Lily, Rodé los ojos, era una odiosa. —Sí, mamá, temprano—, Rodó los ojos ignorando por completo a su hermana. —Adiós. — ¿Está ahí Uriel?—, Asiento y sonríe. —Dile que se acerque por favor. Uriel mira y se sienta junto a mí, su pierna roza con la mía generando una electricidad sobre mi cuerpo. — ¡Usan condón! Suerte preciosa—, Guiña y finaliza la video llamada. Mis mejillas se colorearon de un vivo carmesí y todas las palabras parecían atoradas en mí. —Y-yo no—, Comencé pero él sonrió y pasó su brazo sobre mis hombros. —Eres tan dulce—, se mofó—Ven, hay que dormir, el vuelo sale a las 8:30 a.m. — ¿Estás completamente seguro? Será una semana o quizás quince días—, repetí—, Yo no... —Soy el jefe princesita, puedo hacerlo. —Creído. —Fresa. —Malhumorado. —Santa. —Bobo —Te voy a besar. — ¿Qué? Antes de que diga algo más nuestros labios ya están unidos, le respondo el beso, siento un terremotos en mi interior, me siento perdida en él y no quiero parar. Esto estaba mal... Pasajeros con destino a California favor de abordar sala nueve. Miro a las chicas y después a Uriel y Caleb, al ser primo de Danik insistió en venir, maliciosamente Danik busco que sus asientos estuvieran juntos, Crey era amado por todos, incluso hace dos días uno de los gemelos los había shippeado Drey se puso roja y Caleb lo asesinaba con la mirada. Sí, amor del bueno. —Nuestro vuelo. — ¿Lista para fingir ser novia de este galán?-Dice Caleb codeándome. —Drey, calla a tu novio. —Drey, cilli i ti nivii. Miro a Uriel y alzo una ceja. —Espero sepas fingir, porque yo no. Drey sonríe y mira a Danik. —Recuerdas aquella vez que rompió el vestido de Gisela sin querer y apenas pregunto alzo las manos. Ambas ríen y yo siento mis mejillas arder. —O aquella vez que tropezó y... — ¡Basta de recuerdos! Tenemos que abordar el avión. —Parece que mentiré por ambos princesita. —Esto será interesante.-Susurra Drey. —Aun puedes retractarte.-Le digo a Uriel. —No, te quedaras aquí, ya lo verás. Subimos al avión él se sienta junto al pasillo y yo junto a la ventana, el asiento que sigue va vacío y atrás se encuentran Danik, Drey y Caleb. — ¿Cómo comenzamos nuestra "relación"? ¿Y si lo arruino? Se cancela, Gisela lo descubrirá y... —Eso no pasara, relájate yo me encargo de todo, ten, escucha música será un largo camino. Pasan los minutos junto con algunas canciones y me quedo dormida, cuando despierto Uriel me mira divertido, bajamos del avión vamos por las maletas y apenas veo a Gisela le sonrió a Uriel. — ¿Listo para fingir? — Más que lista.
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