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2670 Words
"LAS MORGAN" Estar frente a todas ellas, era cómo encontrarse en la escuela delante de todos a punto de decir algo importante, todas y cada una de ellas me miraban con confusión cuando nos colocamos frente a ellas. —¡Cuánto tiempo!—, alargué con una sonrisa hasta que Uriel me alcanzó por completo—, él es Uriel mi... —Su novio, un placer chicas—, Alargó con amabilidad. Uriel y amabilidad, que gracioso... Las cuatro le miraron con curiosidad, de pies a cabeza, más ninguna dijo nada. Los ojos de Katherine se rodaron un poco para dar un paso adelante. —Que alegría. Por fin serás madre—, Se mofó haciendo su largo cabello castaño detrás de sus hombros—, Un gusto Uriel, Katherine Morgan. Le dejo un beso en la mejilla al presentarse para después abrazarme con euforia, lo hice de vuelta. Era la más pequeña de todas y era un encanto. —Un placer, Kathy—, le dijo de vuelta. —Sólo una cosa. Si dañas a la pequeña Juls, iré por ti y te asesinaré. Sonreí divertida negando—, ¿Pequeña? ¡Si soy más grande que tú! —Seis años. No es nada—, se burló. Sabía lo que buscaba, Kathy era lista sabía que todo esto era incómodo por lo cuál quería suavizar las cosas regresé mi mirada a Gisela, mi gemela. Parecía confundida. —Gisela...—, le analizó—, No podría dañar a Juls, Kathy, sino sería yo quien le disparé, justo al corazón—, penas dijo eso simulo un arma. —Sí, sí—, rodó los ojos Cam—, Pareces chico malo, ¿Corromperas a la pequeña Juls? —¡Eso dije yo!—, expresó Drey con una risa abrazando a Cam—, Te lo dije Juls. —Antes de que sigan... Ella es Cam—, señalé a la rubia. —Y yo Michi, ¿Juls por que no nos contaste qué tenias novio? Eso es bajo—, recalcó. Michi parecía dolida, ante haber ocultado tal información, ¿Cómo podía decirle que ni siquiera lo sabía yo? —Y-yo...—, titubeo. —Uriel Gil, un gusto chicas—, Interrumpió él, una sonrisa burlona salió de sus labios—, Princesita me siento ofendido, ¿Cómo es qué no les hablaste de mí? —Pues yo... Las mentiras se me atoraban en la garganta, sin duda alguna habría quedado en blanco. —Caleb, ya que ninguno piensa presentarme—, gruñó con molestia. —Cómo si hiciera falta—, susurró Drey con ironía—, Danik... Antes de qué ella dijera algo el la jalo del brazo para terminar abrazándola, por unos segundos intento separarse más no lo logró, Caleb lo disfrutaba sin duda alguna. Se miraban tan bien juntos. —Bien, ambas vienen con pareja. Que alegría—, se mofó Gisela—, Son un encanto. —¿Habías venido antes a California?—, pregunté a Uriel quien se limitó a asentir—. Perfecto, nos ahorramos el tour. —Hermanita hermosa, puedes soltarlo aunque sea un minuto—, me jaló rompiendo la cercanía de nosotros—, No nos has visto desde navidad—. Hizo un puchero. —Año nuevo—, corregí—. Además... —Cómo sea, casos a que se instalen—, entrelazo su brazo con el mío—. Después iremos a cenar. ¡Mamá estará emocionada! Por fin la harás abuela. Fruncí las cejas para mirar hacía mí vientre, luego a ella con confusión. —Pero no estoy embarazada. —Podemos intentar—, me guiño Uriel a lo que mis mejillas se colorearon de carmesí. Rayos. Subimos al auto de Gisela Drey, Uriel y Caleb y en el auto de Cam va ella Katherine, Michi y Danik. Durante todo el camino no paraba de repasar las mentiras en mi cabeza. Era demasiado que pensar. —Princesita, te habla tu hermana—, se mofó Uriel dejando un beso en mi coronilla. —Mamá no dejo que moviera nada de tu habitación—, dice sin apartar la mirada del frente.—Yo por mi parte, retoque tu cuarto a escondidas y sabiendo que traías a tu novio deje una sorpresita en tu espejo. —Ay no... —Eso será increíble—, se mofó Drey—¿A Claudia no le molesto que viniera? Gisela chasqueo la lengua con desdén —Mi madre te ama—, le dice Gisela.—Ya sabes que desde que Juls te conoce te trata como a otra hija. —Primera persona que te ama—, Se burla Caleb a lo que ella le miró ofendida a través del espejo Río y miro hacia afuera, extrañaba tanto California, las calles, el clima, nada que ver con la pequeña ciudad en la que vivía. Acomodo mi cabello y miro a Uriel, quien mira con el entrecejo fruncido el celular, miro "Discretamente" el celular y hago una mueca. Desconocido: Solo para ti, como quieras verlo, será mía. Quito la mirada de ahí y le sonrió a Gisela intentando discrepar mis emociones que iban a fallar —¿Cómo va Katherine con Saith?—, le pregunté. —Es un idiota, aunque ella lo ama, que se le hace—, suspiró—, Hace una semana regreso llorando, lo hace siempre que sale con él. Hice una mueca, siempre creí que estarían juntos... —¿Mamá sigue molesta por lo del jarrón? —No—, Ríe.—Fue una excusa para el cual comprar uno más lindo. Hago una mueca, los jarrones que compraba siempre eran horribles. —Y... —Juls tranquila, puedo contarte todo con tranquilidad—, me dijo después de unos segundos—, Todo a su tiempo. Aunque... Abrieron un bar a las afueras de la ciudad, una amiga dice que es bastante bueno. —Podríamos ir—, le dio la razón Drey. —Haber si Juls toma, la última vez que la vi ebria fue cuando cumplió diecinueve—, Musito Miro a los chicos y todos se miran cómplices, rayos. —¿Qué saben que yo no? —Dale Vodka y listo.—, dice con simpleza Caleb, lo fulminó con la mirada y el ríe. Llegamos a casa y miro feliz en donde crecí, las paredes acababan de ser pintadas, se notaba a claridad, los columpios en donde jugábamos mis primas y yo no han sido descuidados a pesar del tiempo que a pasado, bajo del auto y huele a pasto recién cortado. —No sabía que Juls era rica—, escuche susurrar a Caleb. —Y no lo soy—, Dije tomando mis maletas.—Mis padres sí. Uriel me quita mis maletas y me mira burlón. —Llegamos a tu palacio princesita. Le saco la lengua y el ríe, caminamos hacia adentro, miro la casa mi madre siempre la había tenido tan cuidada, apenas entramos a mi casa escucho los tacones de mi mama resonar por todo la casa, apenas la miro la abrazo. —Has crecido tanto, si no tuvieras una copia me olvidaba de tu rostro—, se burló. Corrí hacía ella abrazándola con emoción. Podría decir que tenía la familia perfecta, sin dudarlo No solo las cosas que mirabas en los artículos, lo era de verdad. —¡Mamá!.-Escucho a Gisela quejarse y río—, eso es grosero. —Que va, ella es más linda—, Le sigue mamá retandola mientras me abrazaba. —Drey, ¿Tú madre no quiere adoptarme? La mía me está diciendo fea. —Toda tuya—, bromeo ella. Aunque sabía que del todo no era una broma. Ella no era muy apegada a sus padres, siempre habrían tenido preferencia con Lily. —Es juego. Relájate—, le dijo apenas le soltó. —¿Y papá? —Aquí, donde más—, Escucho y me giro viéndolo. Ahí estaba el con su traje y una sonrisa de oreja a oreja—, Que alta estas. —Te extrañe—, le dije aferrándome en un abrazo a él *** La tarde se baso en nosotros poniéndonos al día, mí hermano seguía su sueño fiera de California—al igual que yo—solo que él iba mil pasos adelante. Nunca le gustó en realidad estar en casa, tomé un poco de aire para mirar hacía mi entorno. Mamá no me creía de que Uriel y yo salimos, ni siquiera yo lo creería, Camille tenía razón, yo era una chica diferente. Al decir que éramos novios Mamá dijo que ya no teníamos quince, que podía tener a mi novio en mi habitación, por lo cual en este momento el y yo nos encontrábamos en mi cuarto, él estaba acostado en mi cama y yo sentada en el escritorio, la pequeña sorpresita que Gisela nos tenía era nada menos que muchas tiras de condones, cuando Uriel los vio sentí como mis mejillas se ponían más rojas de lo normal y el se burlaba de mí. Maldita Gisela. No era la única que quería matar a Gisela, Danik habría hablado con ella y al decidir querer ser cupido les habría dicho a mis padres que ellos también eran novios por lo cuál no era la única compartiendo habitación, Drey y Caleb igual. —Quizá entre tu y Gisela sean el cupido qué Caleb necesita—, se mofó Uriel, para mirar hacía mí—. Tus primas son simpáticas. Pareces tener una familia perfecta. —Me gusta pensar lo mismo. Somos unidos—, admití—, todos Me dio una sonrisa para asentir, miró con una mueca su celular y suspiro. —¿A qué hora dijo tu hermana que nos íbamos?—, me pregunto mirando el celular. —A las nueve, en una hora. —Bien, arréglate primero. —Si quieres tú, yo no tardó. Me da una sonrisa ladina y se levanta de la cama acercándose a mi, llega al escritorio y me da un beso en la comisura del labio. —Regreso en media hora—, prometió. Sale del cuarto y yo sonrió embobada. Me baño y colocó un vestido, lila y unos tacones plateados, pinto un poco mis pestañas y mi boca, mi cabello lo dejo tal cual lo tengo y sonrió. Salgo de mi habitación llego hacia la de Gisela, toco la puerta y me adentro, se mira preciosa, con aquellas sombras negras al igual que su vestido, me dio una sonrisa de oreja a oreja apenas me miró. —¿Lista?—, le pregunté —Siempre—, alardea pintándose los labios—¿Uriel tiene más amigos? Si son como el y Caleb, me voy contigo. Sino... Quizá le insista que se quedé en California. Rodé los ojos. Sabía que Gisela me extrañaba pero, supongo que a pesar de ser gemelas no podríamos estar juntas eternamente. —Unos gemelos y otro chico guapo, Gael se llama—, chasquee la lengua—, Uriel ama Clifford, dudo que se quedé. —Dime algo, ¿Tú y Uriel si son novios?—, musitó con una mueca pequeña—, O es un intento de quedarte allá. Su pregunta me llega por sorpresa, la miro y le sonrió asintiendo.—Claro que lo somos. Me aplaudo mentalmente por no trabarme ni tartamudear, le miro y ella asiente, se termina de pintar los labios y me sonríe. —Bien. Se ven tan lindos juntos, aunque Drey no se queda atrás con Caleb—, confiesa—, creo que... Da igual,¿,Nos vamos? Asiento y salimos de la habitación, en menos de cinco minutos ya estábamos en la sala los nueve, apenas miró a Kathy frunzó la nariz, hacía frío, pero no solía usar mangas, ahora lo hacía a diario. —Bien... Nos iremos en Taxi. Si nos embriagamos no quiero amanecer en un periódico. —Además que no tienes permiso de embriagarte, cariño. Te recuerdo que tienes diecisiete—, le acuso mamá acomodando su cabello—, Se que adoras seguir el ritmo de ellos... —La cuidare—, le prometí a mamá. Ella suspiro—, Una copa o dos. —Las traeremos a salvo—, le tranquilizo Uriel. —Sí. Si no les molesta podemos conducir nosotros—, sugirió Caleb. Se estaban comportando bastante amables, aquella fachada de chicos malos no podía percibirle —Pues... Bien—, Dice no muy convencida Cam—. Vamonos. El camino a el bar es corto, llegamos en menos de cinco minutos, en la entrada veo a lo lejos a Saith a lo que hago una mueca, ese tonto dejara mal a mi prima. Kathy me había dicho lo mucho que le gustaba pero por razones cuando parecían estar en lo mejor, terminaba alejándose. —Princesita, ¿Tomarás?—, me susurró en el oído logrando erizar mi piel. Alzó los hombros y le sonrió.—No lo sé. —De igual manera no me separaré de ti—, prometió. Entramos al bar y pedimos shot de Vodka, así pasa la noche, con varios vasos de vodka en mi organismo. GAEL Como era costumbre, había venido casi al mismo tiempo a California que ellos, pero por algo en especifico, apenas mis ojos la enfocan una sonrisa se implanta en mis labios colocándome detrás de ella. —Creí que no vendrías—, mencionó Grace sin girarse, alcé mi ceja sorprendido, esta chica siempre iba un paso hacía adelante. —Para nada perdería la oportunidad de ganarte en otro de tus juegos absurdos—, Le reté apenas se giró, con una pequeña sonrisa en sus labios—. Hola Grace. Sus ojos se desplazaron un poco para fruncir ligeramente las cejas, noté a donde miraba, ahí alce una de mis cejas, ¿Una oportunidad en un millón? Ahí estaban ellos, con las chicas. —¿Los conoces?—, pregunté curioso a lo que negó—, Parece ser. —Bueno, una de ellas—, mencionó con burla—, Me presentó a alguien que conozco. —Así que... ¿Encontraste lo que te pedí?—, le dije al oído ante la música. —Sí. Pero... Creo que enloquezco—, sonrió sin gracia—. Hay algo que llamó mi atención... ¿Ustedes son malos? —¿Temeras caperucita?—, me mofé. Ella miró de nuevo a los chicos para tomar de un trago su bebida y decirle algo a Danna y Amanda. —Soy más mala que ustedes. No lo dudes—, sonrió divertida—, Así que... Son cinco, ¿No?- Su pregunta me llama la atención, es cómo si hubiera investigado un poco más de lo que le habría pedido. —Ah... —Y todos tus amigos vienen a California. Lo noté cómo los miraste—, relamió su labio inferior—, ¿Los cinco? —¿Gael?—, la voz de Uriel llamó mi atención, maldecí por lo bajo—, ¿Dejaste a cargo a Guillermo y Gilberto? —Gilberto—, susurró Grace—, Menuda mierda. Apenas dijo eso se giró para pedir otro trago, ¿Por qué habría reaccionado así? JULS Me levanto al escuchar una de mis canciones favoritas, las chicas se paran igual, vamos a la pista de baile y comenzamos dicha acción, siento la adrenalina subir por mi cuerpo, me sentía feliz, estaba en mi ciudad natal, con las personas que más quería, nada podía salir mal. Mis ojos viajan por el lugar, notando a Gael, ¿Qué hacía aquí? No fue hasta que sus manos sujetaron las caderas de una pelinegra estrellando sus labios con los suyos qué entendí. Así que fuera de Nueva Jersey, no eran chicos malos. Solo chicos. A penas termina la canción regresamos las cinco a la mesa. Desconocido: Hiciste muy bien en irte, perra.
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