"TORBELLINO"
Durante todo el tiempo que me encontraba bailando no paraba de pensar en el mensaje—aún si no quisiera—actualmente estaba en la pista de baile con Kathy, Dre y Cam, las cuatro descalzas en medio de la pista, con una sonrisa de oreja a oreja. Estaba exausta pero extrañaba a mis primas que eran un caos sin duda alguna.
Cuando termina la canción las tres paramos agitadas, sonrió y señaló la mesa.
—Iré por una bebida, estoy exhausta—, Grito por encima de la música.
—Te acompaño—, Dice casi en un grito Drey.
—Yo me quedo—, Dice Cam a lo que Kathy asiente.
Drey y yo caminamos hacia la mesa pasando a varias personas bailando en la pista. Apenas llegamos veo como Danik y Gisela se han quedado dormidas en la mesa. Busco con la mirada a Uriel pero no está, frunzo las cejas pero no digo nada, miro hacia con Drey pero ya no estaba.
—No importa, solita estoy bien—, Dije tomando mi vaso.–Igual ya me canse de bailar.
Me siento en uno de los bancos y miro a las chicas y después al reloj, ya pasaban de las tres lo más razonable era que regresáramos a casa.
Pero Caleb tenía las llaves de Cam y Uriel las de Gisela.
Podía pedir un taxi, pero sería demasiado complicado llevar a dos chicas dormidas otras dos ebrias, una pérdida y otra que no sabe en dónde está su bolso. Esa soy yo.
Busco en la mesa hasta que encuentro mi bolso y sonrió victoriosa.—¡Bingo!
—¿Debería de dejar de llamarte princesita y decirte loca?
Abro los ojos a par y suelto en pequeño grito para después bufar.
—Que gracioso—, chiste, bebiendo de mi copa—. ¿Gael vino? A California.
—¿Por qué lo preguntas?—, Se sentó a un lado de mí—. No. Él cuida el... Cómo sea, no salió de Nueva Jersey. Seguro lo confundiste.
—Seguramente.
No podría. Aquellos chicos malos podías mirarlos en un radar de mil kilómetros a distancia, eran ellos. Claro que podrías distinguirles.
—¿Quieres irte?—, preguntó jugando con mi cabello.
Asiento y el toma su teléfono tecleando algo, en menos de tres minutos ya estaban aquí Caleb, mis primas y Drey, la última con las mejillas rojas.
Terminamos saliendo del bar, durante todo el camino no puedo evitar notar la molestía de Drey, no miraba a Caleb, y a pesar de que él intento provocarla, ella pasaba de sus comentarios, apenas llegamos Drey desapareció de mi campo de visión.
Caleb fue detrás de ella.
DREY
¡Dios! Era una tonta, sabía que él solo quería jugar conmigo y de igual modo parecía que yo quería estar ahí, como una palomita buscando...
—Espera, dios... Chica torbellino, parecerás más un tornado prontamente—, me dijo tomando mi muñeca—, ¿Es por lo que dije en el bar?
—Da igual Caleb. No importa—, le dije con las cejas fruncidas—, Te lo dije ya mil veces, no me interesa salir contigo, no estoy interesada en que me rompas el corazón.
Noté cómo su molestia crecía, me solté de él y fui velozmente a la habitación, estaba ebria, estaba molesta y estaba... Celosa de la chica que coqueteo junto a él.
—¿Crees que no lo noto?—, me arrincono en la pared—, Puedes fingir que me odias todo lo que quieras pero he visto como me miras.
—Sí, lo que digas.
—Estás celosa—, recalcó—, ¿Por qué no nos ahorras tiempo bonita? Sabes que estás tan metida en este lío como yo.
—¿Estás tan segura de que podrías gustarme?—, le dije con sorna—. Cuando iniciaron los bandos yo estaba ahí, me se la regla al derecho y al revés. No rompería mi corazón.
Pero sí. Estaba enamorada de Caleb desde que llegó al pueblo, quizá era un flechazo, un crush, pero este no desaparecía.
—Las reglas se rompen—, murmuró cerca de mis labios—, ¿Por qué te da tanto miedo?
Apenas dijo eso me besó. Sus labios y los míos hacían una danza preciosa, parecía que lo habríamos deseado por tanto tiempo, sus manos me acercaron de la cintura para después sonreírme.
—Eres el puto sol, Audrey.
JULS
—Pensé que tomabas—, expresé mientras balanceba los tacones entre mis dedos caminando hacía mi habitación—, ¿Qué sucedió?
—Lo hago, pero dije que te cuidaría—, confesó.
—No necesito que me cuides—, Dije frunciendo las cejas.
—¿No?
Niego y el me mira durante unos segundos serio, pasa su brazo por mis hombros y caminamos con dirección a mi cuarto, el silencio es abrumador, cada paso que doy siento como todo se mueve, quizás los últimos shots habían sido de más.
Parpadeo varias veces tratando de que todo deje de moverse pero no funciona así, llegamos a la puerta de mi cuarto, estoy por abrirla cuando lo escucho hablar.
—¿Cómo detendrías a él ladron?—, lo miro y alzó una ceja.— Igual dicen por ahí... Qué ladrón que roba a ladrón...
Tiene cien años de perdón.
—¿Qué?—, fruncí las cejas confundida.
—Sí me detienes te dejo de cuidar, lo juro—, me dijo con una pequeña sonrisa.
Sonrió y ladeo la cabeza.—No te comprendo.
—Sí no..—, Continúa.—Me dejaras cuidarte siempre.
No comprendí de lo que hablaba parecía ser realmente cómo si hablará otro idioma... No lo sé.
—Bien pero de qué hablas...
Apenas acabo de hablar sus labios se juntan con los míos, besa tan bien que siento que todo desaparece y solo estamos nosotros dos, coloca sus manos en mis mejillas profundizando aquel beso, generando un aleteo tras otro de aquel torbellino de mariposas en mi vientre...Me separo de él apenas caigo en cuenta en lo que dijo y abro los ojos a par.
—Gane preciosa—, Guiña entrando al cuarto.
Me quedé estática, habría caído en su trampa, sin darme cuenta, vaya problema...
—Y yo que creí que era chiste—, Dice Cam abriendo la puerta de su cuarto.—Juls ¿Cómo es que sales con un chico malo?
Sonrió y ella niega.—Es demasiado lindo.
—Lo es.-Concuerda.—Espero que tu chico tenga amigos, adiós Juls.
Se adentra a su cuarto y yo hago lo mismo viendo a Uriel, me siento en la cama y suspiro con tranquilidad, esta noche basto para que todo fuera perfecto.
—No creí que lo creyeran—, admití con una sonrisa divertida.
—Te dije que podía fingir bien princesita—, mencionó sin mirarme.
Yo no estoy fingiendo.
Apenas lo pienso sacudo la cabeza, ¿Qué tonterías digo? Eso fue el trato... Él quería ayudar a una tonta chica que no sabía decir que no...
—Ya lo veo—, Digo con simpleza acostándome en la cama.
El está fingiendo y yo no...
¡Rayos!
Toda la noche no dejo de pensar en sus palabras y me siento tonta por disfrutar cada beso, cada abrazo, las palabras, nunca me había sentido tan especial y él lo arruina diciendo que solo finge.
Más solo era la verdad, yo era quien se habría adentrado en aquella maraña de mentiras, olvidando por un solo segundo, que eso era, una mentira.
Apenas despierto me encuentro a Uriel sentado en el sillón que está en la esquina de mi cuarto, miraba en dirección de la nada, apenas notó qué desperté me dio una pequeña sonrisa.
—Buenos días princesita—, me dijo con tranquilidad.
Sentí un golpe en el estómago, ¿Por qué sí era fingido me llamaba así? Si quiera sabía porque me llamaba princesita en primer lugar.
—Ah... Buenos días—, mi voz delata mi molestia, maldije por lo bajo.
No podía estar enojada porque dijera la verdad...
—Te ves linda recién despiertas—, Dijo con tranquilidad.
Siento una punzada en el pecho y le sonrió para después pararme yendo hacia mi armario con toque de pesadez.
—No tienes que fingir aquí no está mi familia—, Suelto entrando al baño y cerrando la puerta tras de mí.
Lo evite al salir de la habitación intentando calmarme, tenía que mantener la mente en blanco.
Llegó al inicio de las escaleras encontrándome a Gis, quien me da una pequeña sonrisa apenas me mira.
—Estuve hablando con Mamá, nos iremos esta noche a la casa de playa—, comento con tranquilidad—, ¿Te parece?
—Será divertido—, Digo feliz.—¡Hace tres años que no voy!
Caminamos al comedor donde me encuentro a Uriel, él se sienta a mi izquierda comienzo a comer y siento su mano entrelazarse con la mía. Nuevamente un nudo se posiciono en mi garganta.
Mi celular vibra con un mensaje de él.
Uriel: Es real para mí.
Uriel: Será divertido ir a la playa contigo princesita.
Le miro y me da un apretón.
¿Por qué?
Me causaba tanto en tan poco y no sabía por qué...
Pero se sentía bien.