La vida es como un reloj de arena, siempre lo he pensado. En algún momento te encuentras en la cima, disfrutando de todo pero llega el punto en el que caes, tan rápidamente te vas deslizando hasta llegar al fondo a hundirte, a estar más rota que un cristal que se a caído. Pero simplemente giras de nuevo, llegando a la cima de manera impredecible. De eso se trataba la vida. —Si sigues moviendo así la pierna me pondré más nerviosa.- hablo cambiando de velocidad para mirarme levemente.—Parece como si pensaras que te llevare a un matadero. —Un matadero.-Susurre irónica.—A donde me llevas realmente. —¿De qué hablas Juls?- carcajeó con tono nervioso.—Festejaremos tu llegada. Mentía. —Muy mal Drey.-Negué con una mueca.—Ya no sabes mentir. —O tu me conoces lo suficiente.-Argumentó girando e

