Después de mucho tiempo podría decir que mi vida se había solucionado, o así parecía, no había sabido nada de el chico que me mantuvo secuestrada, ni de los que habían causado problemas en mi vida, Delia era la única que quedaba. Tocó su puerta con suma tranquilidad, y me abrió con un bebe de meses en sus brazos era hermosa y tenía cierto parecido a ella. Por obvias razones. — Hola.-Saludé con una sonrisa, ella parecía confundida, aunque sonaba a ser lo más normal. —¿Qué haces aquí?-Murmura. —¿Puedo pasar? Su rostro se contrae haciéndome ver que mi presencia aquí no era de su agrado, sin embargo se hace a un lado y entró yo, con tanta lentitud como fuera posible. —¿El papá de tu bebe es Darwin?-Indagué cautelosamente a lo que ella asintió. —No vengo por problemas ni nada parecido, e
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