Demian me miró con admiración y curiosidad a la vez. —Estás muy enterada de mis pasos. —Me intereso por todo lo que me importa —respondí con una sonrisa controlada. —Es un buen negocio. Tienes razón, conquistar el mercado madrileño no es tan sencillo. —¿Entonces aceptas? —pregunté, cruzando las piernas y fijando mis ojos en los suyos. —Sí. Me parece muy bien lo que propones. —Perfecto. Solo tengo una condición, además de lo económico. —¿Cuál es? —preguntó curioso. —Quiero una oficina junto a la tuya durante los próximos seis meses. Ese es el tiempo que necesito para posicionar tu marca y tus hoteles mediante la estrategia que propongo. Demian sonrió, claramente disfrutando la idea de tenerme cerca. —Está bien. Mañana mismo puedes ir a las oficinas, y habrá una oficina para ti. Ex

