Definitivamente había sido un día bastante cargado de emociones, por una parte estaba la experiencia de comenzar a abrirse paso en el emporio de los Blossom y Serena no pensaba desaprovechar esa oportunidad, siempre había sido una chica centrada y acostumbrada a conseguir lo que se proponía a base de mucho esfuerzo, pero por otro lado estaba Liam, que desde que lo conoció no había podido sacarlo de sus pensamientos, le parecía un hombre tan atractivo e imponente, nunca conoció a alguien con esas características, no obstante, él era alguien acostumbrado a estar con toda clase de mujeres, pero sólo por diversión, y ese no era precisamente el concepto del amor que ella tenía, sabía perfectamente que él jamás se fijaría en alguien como ella, así que se obligó a sacudirse todos esos pensamientos que la desestabilizaban y salió del corporativo directamente a su casa, después de todo, allí estaba su verdadero objetivo, y ahora más que nunca su padre la necesitaba, ese tratamiento no se pagaría solo, y ella tendría que hacer hasta lo imposible por conseguir lo necesario para que él pudiese tener todas las atenciones médicas que requería. Se dirigía rumbo a su casa cuando recibió una llamada que la paralizó por completo.
–Hola mamá, ¿Está todo bien en casa?– Preguntó ella.
—Desafortunadamente no hija, tu padre volvió a ponerse mal y vamos rumbo al hospital, ven pronto por favor cariño.– Dijo su madre envuelta en llanto.
–Tranquila mamá, voy inmediatamente para allá.–
Sin perder tiempo, Serena salió corriendo en busca de un taxi que le llevara al hospital , pero por más que caminaba no veía ninguno a su alrededor, era algo tarde y además las condiciones del clima no ayudaban en absoluto, estaba desesperada, las lágrimas empapaban sus mejillas y su respiración se aceleró, le daba terror que su padre pudiera morir y que ella no pudiese estar junto a él para acompañarlo. Estaba apunto de perder la paciencia, las cosas se habían complicado mucho y con esas condiciones climatológicas sería imposible poder conseguir un taxi, pensó que todo estaba perdido cuando vió un coche que se detenía frente a ella bajando la ventanilla del vehículo.
–¿Aún sigues aquí?– Preguntó Liam desconcertado.
Ella lo miró fijamente y dudó un poco antes de responder a su pregunta, él era el único que podría llevarla, aún cuando le molestaba tener que pedirle algún favor, en ese momento era la única opción, pues la vida de su padre era lo más importante, así que dejaría su orgullo y sus sentimientos a un lado.
–No he podido encontrar un taxi por ningún lado y necesito ir al hospital–Confesó ella bastante apenada.
Liam se fijó en su rostro totalmente desencajado, se veía consternada así que no quiso hacer preguntas innecesarias.
–No te preocupes, yo te llevaré, sube al coche.– Propuso él sin pensarlo.
Serena asintió, y en un momento ya se encontraba en el asiento del copiloto, al lado de su jefe que tan de mal humor la ponía, pero que había sido el único que se había interesado por llevarla, todos los que pasaron por ahí, la habían visto dar vueltas por todos lados en busca de un taxi y ninguno se había detenido para preguntarle si todo estaba bien. por otra parte, Liam, le había prometido a su padre llegar a tiempo para cenar, promesa que por supuesto no cumpliría, ya que en ese momento Serena lo necesitaba, y aún cuando todos pensaban que él era el típico chico frívolo y sin sentimientos, Liam no era para nada de esa forma, por el contrario, su comportamiento siempre anteponía a los demás, aún cuando no lo demostraba, pues no le gustaba dejar expuestos sus sentimientos al considerar que eso lo hacía más vulnerable.
–¿Se trata de algún familiar cercano?, Debe ser de esa manera, de lo contrario no estarías tan mal.– Dijo Liam rompiendo el silencio y sacando a Serena del mutismo en el que se encontraba.
–Es mi padre quien está en el hospital, lo diagnosticaron con cáncer y desde entonces nuestra vida se ha convertido en un verdadero infierno al ver su sufrimiento.– Relató Serena arrepintiéndose en ese mismo momento por haberle contado algo tan personal.
–Él le dedicó una mirada compasiva tratando de no exteriorizar demasiado lo que estaba sintiendo en ese instante.
–Lo siento, ver sufrir a un ser querido es lo más terrible que puede pasarle a alguien– Contestó Liam.
Al ver a Serena tan consternada, Liam no pudo evitar retroceder en el tiempo y recordar como la vida de su querida hermana se fue apagando poco a poco sin qué ellos con todo el dinero y los recursos que poseían pudieran mantenerla a salvo, todos los esfuerzos que hicieron fueron inútiles, la enfermedad terminó por llevársela, y eso fue algo que marcó la vida de todos en la familia, pero sobre todo a él, por tratarse de una persona a la que él amaba con toda su alma. Inspiró profundo tratando de llenar sus pulmones de aire y dirigió su mirada para todos lados y así evitar que ella se diera cuenta de lo mal que se sentía.
–Realmente es difícil, y mucho más cuando no puedes hacer gran cosa por ayudarlo.– Exclamó ella.
–Verás que estará bien.–
Llegaron al hospital, y Liam se despidió de Serena, ella agradecía desde lo más profundo de su corazón el gesto que él había tenido al llevarla, no podía creer qué ese joven despreocupado y aparentemente frío, hubiese tenido una acción tan loable. Cuando vio que Liam se marchaba, Inmediatamente avanzó presurosa hacia la sala de espera donde se encontraba su familia.
–Mamá, ¿Qué ocurrió?, Papá estaba bien esta mañana al despedirme de él, no entiendo cómo pudo ponerse mal de un momento a otro.– Peguntó ella tratando de retomar el ritmo de su respiración.
–Ésta enfermedad es así cariño, todo puede cambiar en un momento y lo sabes, y ahora tenemos que pagar los estudios clínicos, el medicamento y la hospitalización.– Comentó su madre profundamente consternada.
Serena sintió que el mundo se le caía encima, acababa de ingresar a trabajar en la compañía Blossom, y era muy probable que su seguro médico aún no estuviese dado de alta, pero de cualquier manera decidió arriesgarse a llamar a Rachel para solicitar su ayuda, parecía una persona de nobles sentimientos y esperaba que no se negara a apoyarla en estos momentos tan complicados, marcó a su teléfono celular y tras timbrar en varias ocasiones, optó por enviarle un mensaje de texto para contarle la situación. En pocos minutos, Rachel respondió y le dijo que haría todo lo necesario para que su seguro médico, el cual también cubría a sus padres, pudiese quedar activado cuanto antes, por lo que Serena se tranquilizó un poco, saber eso era como una bocanada de aire fresco ante un ambiente tan angustiante. Liam se quedó muy intranquilo, pensaba en la tristeza que se veía reflejada en el rostro de Serena, no entendía lo que le pasaba con aquella chica, ninguna mujer lo impactaba tanto como para que llegase a preocuparse por ella, en cambio su asistente, robó sus pensamientos desde el primer instante en el que la vió, conducía rumbo a su casa, cuando una llamada lo devolvió a la realidad, se trataba de Rachel, lo cual le sorprendió de sobremanera, así que procedió a contestarle de inmediato.
–Dime, Rachel, tú nunca llamas fuera del horario de trabajo, así que debe tratarse de algo importante.– Contestó Liam con voz neutra.
–En efecto, Liam, tu asistente necesita que activemos con urgencia su seguro médico, al parecer su padre está muy mal y lo necesita con urgencia.– Le explicó.
–Haz lo que sea necesario.– Contestó mientras cortaba la comunicación.
Todos los recuerdos se agolparon en la mente de Liam, no podía olvidar como tiempo atrás él y su familia habían pasado por algo muy similar durante la enfermedad de su hermana, así que sin importar que su padre le hubiese pedido que llegara temprano, retrocedió y se dirigió de nuevo al hospital. Por otra parte, una vez que Rachel le informó a Serena que ya podía disponer del seguro médico, ella fue directamente a la recepción del hospital para comunicarle a la administración que el seguro estaba activo.
–Señorita, lamento informarle qué debido a la enfermedad de su padre, el seguro médico de su trabajo sólo cubre un 25% de los gastos, lo demás tendrá que ser cubierto por ustedes.– Pronunció la responsable del departamento de trabajo social de la clínica.
Serena sintió un vuelco en el corazón, en ese momento sintió una impotencia muy grande al no poder hacer nada para ayudar a que su padre recibiera las atenciones que necesitaba, pero no podía permitir que las adversidades nublaran sus pensamientos, así que autorizaría que empezaran con el tratamiento, sin importar lo que ella tuviera que hacer para conseguir la cantidad que se requería en esos casos.
–Yo cubriré el dinero restante señorita, por favor procedan con el tratamiento cuanto antes, mi padre no puede esperar más.– Suplicó ella.
–De acuerdo, pero todavía necesitamos un 25% más como anticipo, el 50% restante puede liquidarlo posteriormente.– Le informó la trabajadora social.
Liam había llegado al hospital, y escuchó toda la conversación.
–No tengo ese dinero ahora mismo, pero le prometo que lo conseguiré, se lo ruego señorita, no pierda más tiempo.– Le pidió Serena con lágrimas en los ojos.
–Lo lamento, pero si usted no cubre el 25% del tratamiento, no hay nada que podamos hacer.– Respondió en forma contundente.
Serena se dio la vuelta y regresó a la sala de espera donde se encontraba su madre y su hermana, las tres lloraban desconsoladas ante el panorama tan desolador que se hallaba frente a ellas, su falta de recursos acabaría con la vida de su padre, y eso definitivamente era algo que no podían permitirse , pero no tenían a quién recurrir, y mucho menos propiedades que vender para obtener el dinero. Por más vueltas que le daba a su mente, ella no lograba encontrar la salida a ese problema.
–Quiero que se cubran todos los gastos concernientes al 25% del tratamiento de Gilbert Adams.– Indicó Liam colocando una tarjeta empresarial.
La recepcionista asintió y procedió a imprimir la factura correspondiente y luego la depositó en manos de Liam.
Escúchame con atención, no quiero que Serena Adams o algún m*****o de su familia se entere de que he sido yo quien ha cubierto los gastos del hospital, los estoy apoyando, pero quiero que esto se mantenga en secreto.– Exigió Liam.
–Pero si ellos preguntan nosotros no podemos negarles esa información.– Contestó la joven un poco desconcertada ante la extraña petición que le estaban haciendo.
–Pues busca la manera de mantenerlo oculto, de lo contrario le pediré a mi padre que retire los generosos donativos que realiza al patronato de éste hospital.– Contestó con tono amenazante.
La joven asintió, después de todo, los Blossom eran uno de los más importantes benefactores tanto para la clínica como para la fundación, por lo que cumplir los deseos del joven magnate definitivamente no estaba en discusión.
Luego de un tiempo, la responsable del departamento de trabajo social, le informó a Serena y a su familia que se procedería de inmediato con el inicio del costoso tratamiento de su padre, ella estaba muy sorprendida, pues no entendía qué es lo que pudo haber pasado para que el hospital hubiera aceptado dar comienzo con el procedimiento sin recibir el 25% restante.
–¿Podría explicarme lo que pasó?, hace un rato usted me dijo que no podían hacer nada si no recibían con antelación el dinero, y ahora me dice todo lo contrario, no entiendo.– Expresó la joven queriendo satisfacer sus dudas.– Entiendo su inquietud señorita Adams, pero el hospital cuenta con una fundación y el caso de su padre resultó seleccionado para entrar en uno de los programas de apoyo.– Mintió la trabajadora social acatando las indicaciones del director del hospital en exigencia a lo que Liam les había solicitado.
Ella se sintió aliviada, después de todo se trataba de la vida de su padre, y cualquier ayuda resultaba una gran bendición. En tanto Liam, llegó a la residencia de los Blossom, allí estaban todos reunidos para cenar tal como Fred, su padre, se los había pedido. Él se acercó, y en el rostro del patriarca de la familia podía percibirse una gran molestia, en cuestiones familiares, Fred era muy exigente y le gustaba que las cosas se hicieran acorde a las buenas costumbres. Ese era un día especial, ya que se anunciaría el compromiso de Max con su prometida, una mujer brillante y de buena familia, tal como se esperaba, esa era una de las exigencias de Fred Blossom para elegir a quién se quedaría en su lugar, y Max estaba cumpliendo con todas las expectativas de su padre. Al enterarse del motivo de la reunión, inmediatamente Liam pudo leer entre líneas las intenciones de su hermano, lo tenía todo perfectamente calculado, y por supuesto, él no podía permitir que se saliera con la suya cumpliendo su objetivo, por lo que era necesario trazar un plan para adelantarse a los planes y sacar de combate al ambicioso Max. Liam no lo hacía por maldad, sino porque sabía el riesgo que el patrimonio familiar correría en manos de un hombre tan perverso y calculador como lo era su hermano, por lo que de ninguna manera podía dejarle el camino libre para qué consiguiera sus oscuros propósitos.