Llegué a Estambul a última hora de la noche, fue un vuelo complicado por las turbulencias, pero aun con ellas provocando el pánico en los pasajeros la cantante de pop no se salió de mi cabeza. mi cerebro era un manojo de neuronas alborotadas, porque intentaba colocar cada hecho en su lugar sin poder lograrlo. Sali del aeropuerto y allí estaba Markus esperando. Hacía casi dos meses que me había ido a Nueva York para esta misión, él se fue de infiltrado a una cárcel, pero ya había resuelto el caso. —¡Hermano! ya te extrañábamos. —Lo sé, tu mujer mucho más—dije en tono de broma, pero estaba seguro de que era así, Thairé; la mujer de Markus y yo éramos más que amigos, éramos familia, yo era la unica persona a quien Markus le confiaba su familia y sabía lo que eso significaba, Markus no con

