Salir del hueco no ha sido tan fácil como pensé, porque los pocos recuerdos de las cosas que hice con el turco seguían en mi cerebro martillándome, además su voz pausada con ese acento donde arrastraba cada palabra la sentía en mi cabeza burlándose de mí. Dicen por ahí que olvidar es fácil para quien tiene memoria, pero difícil para quienes tenemos corazón. Yo lo seguía teniendo, aunque adolorido, si no hubiese sido así, no hubiese podido escribir canciones como esta. ¿A que sabe el olvido? hoy me preguntaron Y casi sin pensarlo les dije que a tus labios Aun no me repongo, ni puedo acostumbrarme A no extrañarte tanto… Entre estrofa y estrofa lo imaginaba en su Estambul y me preguntaba ¿Qué hacía? ¿Con quién estaba? ¿Se acordaría de mí? Pero no había una respuestas para mis preguntas y

