Era cierto lo que acababa de decir, habían sido muchas emociones para un solo día, el principal había sido verla cantar y luego ese final con la guitarra. Por un momento pensé que solo estábamos ella y yo, que en ese escenario donde había más de siete mil personas. solo existíamos ella, su prodigiosa voz y yo y por unos minutos me sentí el cabrón con más suerte del mundo. Cuando la canción terminó desperté, cuando la miré ella seguía con su mirada fija en la mía, hasta que unos segundos después la despegó para despedirse de un público que estaba loco, alborotado, revolucionado y en ese momento me di cuenta de que la mujer que me estaba follando y que me hacía las mejores mamadas era un fenómeno musical y sentí miedo. Siendo yo quien era y recordando cual era en realidad mi misión en Améri

