No sabía cuantos días hacía que me habían secuestrado, no sentía el paso de las horas, al parecer me drogaban, porque todo era muy confuso en el poco tiempo que estaba despierta. Algunas veces veía a unos hombres con bata blanca que me pasaban por el lado como si no existiera, pero no estaba segura, quizás era producto de mi mente perturbada. Otras veces los escuchaba dialogar entre sí, llevaban en sus manos una carpeta a la que miraban, hacían anotaciones y luego me miraban. Siempre abrían mis ojos, los analizaban y volvían a hacer anotaciones en la carpeta. Cuando estaba despierta me hacía la dormida a ver si me enteraba de algo, pero lo poco que mi cerebro drogado me permitía escuchar eran trozos de conversaciones médicas, que no entendía nada. Me preguntaba si me había puesto mala y

