Capítulo 26. El rostro que no debía existir. Una mujer alta, de porte elegante, con el cabello bastante largo cayéndole por la espalda en unas ondas demasiado provocativas... como una línea oscura y suave. El cabello era más claro de lo que recordaba. Estaba vestida con sencillez, ropa cómoda para un viaje pesado, lo normal pensó él. Pero esa clase de sobriedad que mostraba, esa definitivamente no se compraba en una tienda, con esa sobriedad se nacía desde la cuna, a menos que se aprenda en el camino... y la Gianice que recordaba no calzaba en ninguna de las dos opciones. -- Es la misma mujer de la universidad – susurró para sí. Pero al notar que había niños con ella retrocedió unos pazos. -- ¿Entonces estaba casada? – se preguntó. Y sus ojos se dirigieron a su mano. La misma que empuj

