Capítulo. El rastro de un antifaz que vuelve a despertar. Lo que no sabía, lo que nadie le había contado aún, era cómo se había tejido esa decisión. Unos días atrás... En la casa de los Servat, la atmósfera había cambiado desde que Maximiliano salió de allí. El miedo ya no era abstracto; tenía números, fechas y plazos que no podían fallar. Las cuentas no cerraban, los acreedores comenzaban a impacientarse y el apellido, ese escudo que durante años les había permitido sobrevivir a todo, empezaba a resquebrajarse. Gerardo Setvat el padre de Gianice había pasado noches enteras sentado en su despacho, mirando papeles sin verlos realmente, recordando promesas que no había cumplido y decisiones que ahora le volvían como golpes secos. Maximiliano More no había sido una amenaza vacía. Habí

