Capítulo 18. Una sospecha que hará dudar. No era nada familia, o cercano. Era más bien perturbador. El cabello de Gianice estaba mucho más largo... ahora le caía por su espalda formando unas hondas insinuantes... pero la forma como se movía cuando ella estuvo caminando, le resultó extrañamente conocida. No por haberlo tocado, pues nunca lo hizo, sino porque durante un año había visto ese mismo color de cabello pasar frente a él silencioso, bajando la cabeza mientras más se acercaba solo para luego desaparecer. Pero la que estaba frente a él no bajaba la cabeza. Esa mujer ocupaba el espacio. Manuel frunció el ceño, molesto consigo mismo, se dijo que estaba cansado. El viaje había sido largo y estaba agotado. Además del mal humor que le causaba haber sido tan descuidado. Incluso despué

