Capítulo 17. Sombras que no encajan... ¿será ella? El tiempo siguió pasando. Los niños crecieron, rieron. Dieron sus primeros pasos solos. Llenaron el departamento de sonidos nuevos, de una vida verdadera. Y Gianice aprendió a vivir y respirar sin sobresaltos. Aprendió a vivir sin mirar atrás cada cinco segundos. Y, sin darse cuenta, empezó a pertenecer a esa sociedad. Muy lejos de allí, Maximiliano sentía que el tiempo se le escurría entre los dedos. Él también disfrutaba de ver crecer a su pequeño Maximo, no había vuelto ha visitar a Luciana porque no quería dejarlo solo nunca. Hacía video llamadas con el doctor, e intentaba alentarla con sus palabras. En alguna de las llamadas el niño lloró y el corrió a ver de que se trataba. Desde ese momento en cada llamada le hablaba a su ama

