Capítulo 32. Cada vez más cerca de cumplir su sueño... Gianice se quedó muda. El aire se le atoró en su pecho como un golpe seco. Iván no esperaba encontrarla hoy, había pensado que los Servat estaban dando manotazos de ahogado, que intentarían engañar a su jefe... que su hija menor sería más inteligente y no volvería a la ciudad. Le había dado un nombre nuevo, un millón de dólares y dos hijos... no esperó volver a verla, no así y mucho menos sola. Seguía utilizando la mismo ropa insignificante de hacía cuatro años, cuando la encontró en el bar, el mismo antifaz que reconoció al instante, no había cambiado nada... Sus ojos se abrieron sorprendidos, lo suficiente para que ella lo notara y recorrieron el salón de forma automática. Buscando a los otros niños, solo para terminar confirma

