Capítulo 31. La memoria del cuerpo. Gianice miró a todos lados, no esperaba una emboscada como esa. Ella tenía que salir de allí, necesitaba volver con sus hijos, necesitaba encontrar a Iván... solo él lo llevaría con su hijo mayor. -- No pueden detenerme, ya no soy su conejillo de indias – gritó. Pero su padre se acercó en ese momento y la sujeto del brazo, fuerte, tanto que le hacía daño. -- No te puedes ir Gianice, me lo debes... se lo debes a tu madre – Gianice lo miró con odio esta vez, su propio padre seguía pensando que ella mató a su esposa. -- Él está aquí, asi que será mejor que te comportes. Quería hablar contigo… pero primero debía resolverse lo de Manuel – Grace sonrió, satisfecha. -- Es un honor para que te haya elegido a ti hermana – añadió refunfuñando, todos sabía

