—¿Aurelio? ¿De qué estás hablando? soltó Dante sin entender del todo los argumentos de su hermano —Escúchame. —Franchesco levantó una mano para detener la protesta que ya se formaba en los labios de su hermano—. Después de lo que pasó con el cargamento y con esas fotos que le llegaron a Aymará. He estado revisando todo, Dante. Esas fotos no fueron tomadas por cualquiera. Dante frunció el ceño, apoyando las manos en la cintura con evidente molestia. —¿Y qué se supone que significa eso? Franchesco golpeó el escritorio con la palma abierta. —Significa que quien las tomó estaba demasiado cerca. No fueron imágenes robadas a la distancia con una cámara cualquiera, fueron capturas precisas, en los momentos exactos en los que estabas con esas mujeres. Dante sintió que la rabia le recorría

